Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
Historia general del pueblo dominicano 187 El Club Festivo no volvería a integrarse anualmente, desviándose sus impulsores claves hacia la política y si bien desaparecieron las reinas, los EDLOHV \ FRUVRV ÁRULGRV SHUYLYLHURQ UHVDOWiQGRVH OD LPSRUWDQFLD GH HVWRV últimos con la llegada del automóvil: en enero de 1913, hubo bailes en salo- nes, cafés y casas y de adultos y niños en el Club Santiago; la Batalla de las Flores, en los alrededores del parque Central, además de coches adornados FRQ ÁRUHV \ EDQGHUDV WXYR FRPR HOHPHQWR QRYHGRVR WUHV DXWRV VLHQGR OD SULPHUD YH] TXH HVWRV WHQtDQ SUHVHQFLD HQ XQ FRUVR ÁRULGR (Q KXER bailes populares, bailes de trajes y de paisano en el Centro de Recreo y el Club Santiago y nuevamente los vehículos de motor hicieron su aparición en la batalla de confetis y serpentinas del entorno del parque, ya con el nombre de Duarte. %DLOHV 82 (O EDLOH HUD XQD HQWUHWHQFLyQ XQLYHUVDO H[SORWDGD HQ VXV YHUWLHQWHV GH fandangos, bailes, saraos, variantes de los anteriores, y bachatas. El fandango designaba «tanto un género bailable como un tipo de reunión para cadenciar el cuerpo, beber y gozar». Era una danza criolla de herencia hispana «que se proyectó desde principios del siglo XVIII y mantuvo su auge durante gran parte del XIX » y conservó su predilección en determinados estratos sociales. Que se sepa, los fandangos celebrados en la zona rural fueron reglamentados por una resolución municipal en 1882 y objeto de una circular del presidente del Ayuntamiento dirigida a los inspectores de agricultura, en 1887. Los bailes, junto a las serenatas y los aguinaldos, constituían un conjunto que gozaba del amplio favor de la población, vinculado también a la celebra- ción de ocasiones especiales, tales como un nombramiento gubernamental, un acontecimiento familiar —un bautizo, por ejemplo— o una inauguración. Podían tener lugar en los salones de los clubes sociales o en cafés o casas especialmente dispuestas para ello. La bachata era una recreación netamente popular; el sarao era una variante del baile de salón o del popular, sin al- canzar la magnitud de este, en tanto que los soirées eran veladas o reuniones nocturnas no necesariamente bailables. /RV EDLOHV SRSXODUHV \ ODV EDFKDWDV WHQtDQ OXJDU HQ ORV EDUULRV ORV ÀQHV GH semana. De esas manifestaciones, los bailes conjugaban orquestas, comidas y bebidas variadas —dulces, cervezas, vino, licores, refrescos, champagne Vda. Cliquot—, se concentraban en puntos urbanos periféricos, como los barrios GH /RV 3HSLQHV (O 0DFR \ /D -R\D \ FRPXQLGDGHV SUy[LPDV DO FDVFR XUEDQR como Nibaje y Marilópez, y se asociaban generalmente a acciones reñidas con
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