Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
188 La ciudad de Santiago OD PRUDO WULIXOFDV \ PXHUWHV 'H VX UHSHUWRULR H[LVWHQ SRFDV UHIHUHQFLDV \ HQ las localizadas se alude fundamentalmente a danzones. De su lado, el repertorio de los bailes de salón estaba constituido por walses, danzas, polkas, mazurcas, WZR VWHSV y tres géneros emanados de la contradanza en suelo europeo: la cuadrilla, el cotillón y los lanceros. La cua- drilla, danza introducida por Boyer, y el baile de lanceros estuvieron de moda en la década de 1880 y ambos eran preferidos en contraposición a la «danza tentadora» (¿el merengue?). El baile de lanceros seguía practicándose todavía en 1896 en el Centro de Recreo, con orquesta y acompañamiento de piano, conjuntamente con el cotillon , baile eminentemente social, cuya música era una tanda de walses. Los bailes, en ocasiones, se organizaban en casas de particulares y sus promotores no eran necesariamente los propietarios de las mismas. Una or- questa tocaba walses, danzas, polkas y mazurcas. El baile iba acompañado GH DOLPHQWRV \ EHELGDV GXOFHV ÀDPEUHV FHUYH]D \ FKDPSDJQH GH OD YLXGD Cliquot. Cuando los ánimos se caldeaban, el jolgorio se prolongaba hasta bien entrada la madrugada aunque no siempre sucedía así. Proverbiales eran los que tenían lugar en los altos de la casa de la Madama García. Eran de las po- FDV DFWLYLGDGHV HQ ODV FXDOHV OD MXYHQWXG SRGtD HQWUHWHQHUVH SXHV QR H[LVWtDQ lugares donde divertirse. +DEtD EDLOHV TXH VH FHOHEUDEDQ HQ SHUtRGRV R IHFKDV HVSHFtÀFDV FRPR ORV TXH WHQtDQ OXJDU HQ RFDVLyQ GHO FDUQDYDO ODV ÀHVWDV SDWULDV GHO GH IHEUHUR y el 16 de agosto, el Patrón Santiago, los aniversarios de fundación de los FOXEHV ORV DJXLQDOGRV \ ÀQ GH DxR SHUR KD\ TXH FRQFOXLU HQ TXH QR KDEtD XQ período preciso para los bailes: la visita de un presidente de la República, de personalidades distinguidas o de señoras y señoritas de otras localidades; un brindis de helado, una conferencia o una reunión familiar en uno de los clu- bes, eran ocasiones propicias para organizar o improvisar un baile, un sarao o un soirée . El baile cumplía, pues, la función de cohesión grupal y era a la vez un medio para la socialización de piezas musicales de compositores locales y un recurso recreativo y de distensión. Sin que sepamos desde qué época, una sociedad denominada La Unión era el eje festivo de la ciudad. Había desaparecido ya para 1874. Aunque no sabemos si se trató de una reinstalación o la fundación de una asociación ho- mónima a la referida, para 1880, J. E. Ricardo ya había formado la sociedad La Unión Santiaguera con el propósito de ofrecer bailes. Para ese mismo año H[LVWtDQ HO &OXE 'HPRFUiWLFR \ HO VDOyQ (O 5HFUHR HQ RWUDV FLWDV (O 5HFUHR 6DQWLDJXHUR FUHDGR SDUD ORV PLVPRV ÀQHV \ HQ HO TXH VH GLHURQ WDPELpQ EDL - OHV GH ÀQ GH DxR DOJXQRV VDUDRV \ FRQFLHUWRV GH SLDQR \ ÁDXWD
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