Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
Historia general del pueblo dominicano 185 En los clubes, y particularmente en la época del carnaval social, se dis- tinguían bailes para adultos y niños; para los primeros, se escogían señoras casadas o viudas como damas de honor y, eventualmente, se disponía la uni- formidad en los colores de los trajes; en los infantiles se realizaban concursos para los disfraces más vistosos. El repertorio, constituido por FDNH ZDON , cuadrilla, WZR VWHSV , lanceros, valses, danzones y danzas, era ensayado con semanas de antelación por una orquesta conformada al efecto. En ocasiones, los bailes se cerraban con la 0DUFKD 5HDO GH OD DXWRUtD GHO FODULQHWLVWD -XOLR 0RQFLyQ \ HQ ODV ÀHVWDV GH comparsas no faltaban los acordes de «El carnaval de Venecia», la danza «La machicha» y «La balada de la mona». 5HVSHFWR GH ODV ÀJXUDV FDOOHMHUDV GHO FDUQDYDO FRQWDPRV OD WDUDVFD JLJDQ - tones, máscaras, mamarrachos, comparsas, «mascaritas», caballos, «tiznaos», caretas, atavíos y representaciones de personajes y situaciones de la actuali- dad de la época. La tarasca, los gigantones y las máscaras son referenciados por José Martí en las páginas del diario que redactara con motivo de su se- JXQGD YLVLWD DO SDtV HQ /D WDUDVFD HUD XQD JURWHVFD ÀJXUD FRQVWLWXLGD por un armazón de alambres formado de tela, con cabeza de dragón; tradición primero francesa y luego española, era igualmente paseada en ocasión de las ÀHVWDV GH &RUSXV &KULVWL Las comparsas callejeras, aunque obedecían a una misma estructura, te- nían una temática variada, presentando contenidos históricos, de creatividad popular o de fantasía. Además de las comparsas, se contaban personajes indi- viduales. Las comparsas de los clubes sociales utilizaban antifaces y máscaras de alambre; en el caso de las damas, además de llevar máscaras, se vestían con dominós. De los disfraces de comparsas no se cuenta con detalles, aunque sí H[LVWHQ UHIHUHQFLDV VREUH VX WHPiWLFD \ FRORUHV Los mamarrachos eran acompañados con música y las máscaras salían en las noches, en la víspera de las carnestolendas. La temática de las com- parsas era variada y salían incluso de noche junto a las máscaras, al parecer individuales. Del «lechón», denominación local del diablo cojuelo, curiosamente no H[LVWHQ UHIHUHQFLDV (O WpUPLQR QR DSDUHFH QXQFD HQ ODV IXHQWHV SHULRGtVWLFDV de la época; solo una vez, en 1913, se alude al diablo cojuelo, diferenciado de OD ÀJXUD GHO ©HQPDVFDUDGRª 3HUR PiV LQWHUHVDQWH D~Q HV VDEHU TXH HO GLDEOR FRMXHOR HUD XQD ÀJXUD GH ORV FDUQDYDOHV GH 3XHUWR 3ODWD ³GRQGH DSDUHFH HQ 1907 y 1909, con foete y vejigas— y San Francisco de Macorís, donde se le cita en 1909, junto al personaje de Roba la gallina.
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3