Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

176 La ciudad de Santiago /D DVLPLODFLyQ GH ORV LQPLJUDQWHV DO PHGLR ORFDO IXH UiSLGD \ VX LQÁXHQFLD se hizo sentir a través de su posicionamiento en funciones públicas y privadas de relevancia. Los diferentes grupos manifestaron, sin embargo, una doble OHDOWDG SXHV FRQWLQXDURQ DSHJDGRV D VXV ÀHVWDV WUDGLFLRQDOHV (Q FRQWUD - SDUWLGD OD YHVWLPHQWD HO LGLRPD \ ORV RÀFLRV GH HVWRV UHFLpQ OOHJDGRV SURQWR impactaron en la cotidianidad dominicana, que los percibió como personajes burlescos. R ELIGIOSIDAD . E L CARNAVAL . B AILES 5HOLJLRVLGDG 80 /DV FHOHEUDFLRQHV GH FXOWR UHOLJLRVR FRQVWLWXtDQ XQ H[WHQVR URVDULR FRQ - memorativo que se desarrollaba todo el año, y conformaban un espacio ritual HQ HO TXH FRQÁXtDQ QR VROR GHYRWRV IHUYLHQWHV VLQR WDPELpQ DXWRULGDGHV FR - munales, gubernamentales, judiciales y militares. /DV IHVWLYLGDGHV TXH PiV H[DOWDEDQ HO IHUYRU FDWyOLFR GH OD SREODFLyQ HUDQ las correspondientes a Nuestra Señora de la Altagracia y Nuestra Señora del Carmen, patronas de las dos parroquias de la ciudad. Una tercera advocación, 1XHVWUD 6HxRUD GH ODV 0HUFHGHV HUD YHQHUDGD SRU XQD FRIUDGtD \D H[LVWHQWH en 1891. $SDUWDQGR HVWDV ÀHVWDV TXH SRGUtDPRV OODPDU GH FXOWR PD\RU H[LVWtDQ otras de menor importancia. Mayo era denominado Mes de María, celebrándo- se en el curso del mismo y en ambas parroquias, a partir del primer día del mes, las Flores de María. Una procesión con la imagen de la Santísima Virgen, en la TXH ORV ÀHOHV LEDQ WUDMHDGRV GH EODQFR \ ODV QLxDV \ VHxRULWDV OOHYDEDQ XQD FLQWD azul terciada desde el hombro hasta la cintura y coronas en sus sienes, iniciaba y concluía la festividad. Los ejercicios del Mes de María consistían en la visita de centenares de niñas —en ocasiones por encima de 300— a las dos parro- TXLDV HQ KRUDV GH OD WDUGH \ OD QRFKH SDUD RIUHFHU DUUHJORV GH ÁRUHV QDWXUDOHV D la Virgen, entonándose cantos alusivos junto a la capilla y coros estructurados para la ocasión. Una misa solemne para la coronación de la Virgen, en la que comulgaban niños y niñas vestidos de blanco y con velas y en la que estos reco- gían limosnas y repartían pan bendito, imágenes y oraciones, ponía término a uno de los más impactantes eventos religiosos en la ciudad.

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