Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
Historia general del pueblo dominicano 159 R ECONSTRUCCIÓN TRAS EL TERREMOTO . L A CIUDAD COMO POLO DE DESARROLLO ECONÓMICO Pero la ciudad afrontó con espíritu emprendedor esta nueva contingen- FLD D OD TXH OD HQIUHQWy HO GHVWLQR (Q FXDWUR DxRV GHVSXpV HO RÀFLDO HVWDGRXQLGHQVH 'DYLG 'L[RQ 3RUWHU GHVFXEUtD XQ 6DQWLDJR UHFRQVWUXLGR ©FRQ una diligencia no sobrepasada por los estados occidentales de Norteamérica». < DxDGtD ©/RV HGLÀFLRV TXH KDQ SXHVWR VREUH ORV DQWLJXRV OXJDUHV QR WLHQHQ OD misma gran escala que en tiempos anteriores, pero muchos son de buen ladri- llo y de arquitectura moderna y otros más que todavía están subiendo». 63 En 1851 se inició la construcción en mampostería y tejas de la iglesia parroquial 64 y salía a la luz el periódico no diario (O &RUUHR GHO &LEDR . 65 Porter conoció de la celebridad de Santiago por su tabaco y aporta el GDWR GH TXH OD PD\RU SDUWH GH OD SURGXFFLyQ GH VH KDEtD H[SRUWDGR D Alemania y un poco a los Estados Unidos. 66 Ya para ese año, con el tabaco FRPR SURGXFWR GH H[SRUWDFLyQ OD FLXGDG KDEtD HVWDEOHFLGR UHODFLRQHV PiV R PHQRV ÀUPHV FRQ HO PHUFDGR PXQGLDO SHUVRQLÀFDGR HQ ORV FRPSUDGRUHV alemanes que en la cúpula del sector comercial dominaban su mercado. Se ha- EtD FRQYHUWLGR HQ HO DOPDFpQ GHO WDEDFR GH WRGR HO &LEDR $TXt VH FODVLÀFDED PDQLSXODED \ HPSDFDED DQWHV GH HQYLDUVH D 3XHUWR 3ODWD GRQGH HUD WUDÀFDGR FRQ FDVDV H[WUDQMHUDV \ HQYLDGR KDFLD (XURSD 67 Gracias a la solidez y la estabilidad de esta actividad económica, Santiago logró proyectarse nacionalmente, periferizando a su alrededor toda la región, de cuyo funcionamiento global se nutría. 68 Como eje regional fue escenario de dos hechos políticos decisivos que tuvieron su inspiración en el tabaco: a) La batalla acaecida el 30 de marzo de 1844, que movilizó al sector li- JDGR DO PHUFDGR WDEDTXHUR HMHPSOLÀFDGR HQ OD SDUWLFLSDFLyQ GH ORV «andulleros» de Sabana Iglesia), y, b)La revolución de 1857, provocada por la reacción de comerciantes taba- caleros afectados por las medidas del gobierno de Buenaventura Báez. 69 'HVFRQRFHPRV VX SHUÀO SDUD OD pSRFD SHUR SHQVDPRV TXH QR GHELy abandonar las pautas de los siglos anteriores. Y lo decimos porque para 1863 la mayoría de las casas tenía techos de yagua. 70 Es quizás por esto que para $GULDQR /ySH] 0RULOOR RÀFLDO HVSDxRO GHVWDFDGR HQ OD $QH[LyQ HO 6DQWLDJR de la fecha presentaba «un conjunto poco agradable que visto de lejos no in- YLWDED D SHQHWUDU HQ VX LQWHULRUª 'HÀQH OD FLXGDG FRPR XQ FHQWUR XUEDQR GH
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