Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
158 La ciudad de Santiago XQD LPDJHQ SDXSpUULPD ©VL VH H[FHSW~D XQD JUDQ SOD]D FXDGUDGD FR - ORFDGD HQ PHGLR GH HOOD URGHDGD GH FLHUWRV HGLÀFLRV DOJR FXLGDGRV >«@ lejos de tener algo que admirar por aquí o por allá, no puede menos que FDXVDU H[WUDxH]D OD PHGLRFUH DSDULHQFLD WDQWR H[WHULRU FRPR LQWHULRU de sus casas, ya que la mayoría de ellas no son otra cosa que recintos de madera cubiertos de paja. Verdad es que se encuentran en cada calle algunas casas de piedra; pero es siempre después de la sorpresa que H[SHULPHQWDPRV DO YHU WDQ LQPHQVR Q~PHUR GH FDVDV GH PDWHULDO SREUH y deleznable, que se tributen elogios a unas construcciones muy ordi- narias que, por esto mismo, ni siquiera merecen ser señaladas. Ellas dan la sensación de algo en razón de la contigüidad que las rodea. 56 Pese a este estado de cosas y a la emigración de familias a consecuencia de la inesperada noticia de la cesión de la colonia a Francia en 1795 y las convulsiones políticas y sociales que comenzaron por el 1790 en la parte fran- FHVD \ TXH HQ OR TXH UHVSHFWD D 6DQWR 'RPLQJR DOFDQ]DURQ VX FOtPD[ FRQ ODV invasiones haitianas de 1801 y 1805, el liderazgo regional forjado en el siglo pasado no se perdió. La momentánea recuperación económica derivada de la política de Ferrand entre 1804 y 1810 57 se proyectó en ella: en 1805, según un informe que presentó José Francisco Heredia Mieses al Ayuntamiento de Santo Domingo en 1822, Santiago era «la (ciudad) más rica y su jurisdicción más poblada de la isla». 58 /D LQÁXHQFLD IUDQFHVD DO SDUHFHU OOHJy D SHQHWUDU KRQGDPHQWH HQ HO DV - pecto social, pues el Dr. José Cruz Limardo nos habla en sus memorias del «tono culto» y la elegancia en la moda que las señoras de Santiago habían adquirido por la permanencia de los galos. 59 Pero desconocemos si lo hizo con la misma fuerza como para dejar huellas en el desarrollo urbano. Cruz Limardo habla de una ciudad que en 1816 estaba rodeada de fundos de cacao, PDt] FDxD FDIp \ WDEDFR HVWRV ~OWLPRV GHGLFDGRV D OD H[SRUWDFLyQ 60 «con calles tiradas a cordel, y casas de buena construcción». 61 Aquel patrimonio construido, del que tenemos vagas referencias, fue HFKDGR DEDMR SRU HO WHUUHPRWR GHO GH PD\R GH 'DYLG 'L[RQ 3RUWHU QRV UHÀHUH OD FDWiVWURIH ©7RGD OD FLXGDG HQ XQ VHJXQGR IXH UHGXFLGD D XQD PDVD GH UXLQDV >«@ 1L XQD FDVD TXHGy HQ SLH \ WRGDV ODV ULTXH]DV \ WRGRV ORV frutos adquiridos por años de trabajo, quedaron enterradas bajo las ruinas o tragados por la tierra que se abría. Mucha gente cayó víctima de la calamidad \ IXHURQ PRUWDOPHQWH DSODVWDGRV PiV GH WUHVFLHQWRV >«@ (Q DTXHO WLHPSR 6DQWLDJR WHQtD FDVDV >«@ &XDWUR PLO SHUVRQDV TXHGDURQ VLQ KRJDU YHQ - cidas por el dolor de los parientes muertos y las propiedades destruidas». 62
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