Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

112 Los regímenes del Partido Azul del erario se puso en tela de duda. Reiteradas veces llegaron a los oídos del padre (Meriño) los comentarios desfavorables al secretario de Hacienda, pero se negaba sinceramente a dar asentimiento a tales habladurías». 76 Ahora bien, era lógico suponer que tales anomalías se produjesen debido a que la estructura GHO (VWDGR QR HVWDED H[HQWD GH YLFLRV GHO SDVDGR KHFKR TXH ©LPSRVLELOLWDED una funcionalidad racional del aparato estatal». 77 En el orden político es bueno señalar que se mantuvo la tranquilidad del país, pero a costa de medidas de fuerza que posibilitaron que Meriño con- tuviera a sus opositores y enemigos levantados en armas. Esas medidas se llevaron a cabo mediante la aplicación del famoso Decreto de San Fernando, cuyo artículo 2 estipulaba que «todo ciudadano que fuere aprehendido con las armas en la mano, reconocida sea su identidad, será condenado a la pena capital». 78 Mediante el mismo decreto quedó abolido el derecho de asilo en toda la República. Estas medidas fueron tomadas obedeciendo a las circuns- tancias. La suerte del Gobierno hubiera sido otra si no hubiese enfrentado de esa manera los intentos «revolucionarios» del momento. Para Meriño y los azules, las acciones armadas contra el Gobierno establecido no podían VHU SDVDGDV SRU DOWR QL WROHUDGDV \D TXH ODV H[SHULHQFLDV DQWHULRUHV KDEtDQ sido negativas. El arma del derecho había demostrado su invalidez, y en la sociedad la institucionalidad y las leyes habían sido calladas por las balas de los constantes alzamientos y revoluciones. Creemos que Meriño se vio en la obligación de emplear las armas contra sus rebelados enemigos porque para HVWRV QR H[LVWtD HO GHUHFKR 3UHFLVDPHQWH OD UHEHOLyQ HQ Vt PLVPD FRQVWLWXtD XQ desconocimiento al derecho. ¿Acaso el pasado de Cesáreo Guillermo, su principal opositor, había sido la sumisión a la legalidad para hacer valer sus reivindicaciones? No. Sus accio- QHV OH GHODWDEDQ D ODV FODUDV 1R OH LPSRUWy DSHODU D PHUFHQDULRV H[WUDQMHURV en franca violación de nuestra soberanía, para hacer cumplir sus propósitos. ¢'HEtD 0HULxR PRVWUDU PDQRV ÁRMDV \ FRPSDVLyQ FRQ HVRV DGYHUVDULRV" 1R Hacer eso hubiera podido costar la soberanía y la independencia y, por tanto, echar por el suelo los principios básicos del Partido Azul. A nuestro entender, Meriño actuó en este caso con un alto sentido de patriotismo. Incluso no solo se limitó a reprimir la invasión, sino que ordenó a Luperón, quien a la sazón VH HQFRQWUDED HQ (XURSD GDU LQIRUPHV VREUH OD H[SHGLFLyQ GH *XLOOHUPR DO Gobierno español que lo apoyaba y a realizar la justa reclamación de ofensa y perjuicios a que tenía derecho el Gobierno dominicano. 79 Ante la actitud de Guillermo y de aquellos que así procedieron, el Decreto de San Fernando era la respuesta adecuada. Otro no fue su motivo. Ahora bien, en la consideración de ese hecho no podemos pasar por alto otros

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