Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

198 La ciudad de Santiago recuas sino también ferrocarriles, puentes y barcas que imprimieran rapidez y seguridad en las comunicaciones. En este sentido, la adecuación de los cami- nos que unían a Santiago con Puerto Plata y la construcción de los ferrocarri- les Sánchez-La Vega y Santiago-Puerto Plata representaron una preocupación esencial en el Cibao. Siendo Santiago el centro de acopio del tabaco en el Cibao y Puerto Plata el puerto más importante de la región y donde comerciaba la mayoría de las FDVDV H[WUDQMHUDV HUD SUHRFXSDQWH OD DXVHQFLD GH XQD HÀFLHQWH LQIUDHVWUXFWXUD de comunicación. En realidad, la ciudad estaba enlazada con el resto de la región y Santo Domingo, pero las condiciones de las vías, que eran menos que GHSORUDEOHV ODV KDFtDQ SUiFWLFDPHQWH LQH[LVWHQWHV (Q %RQy DSXQWDED que el camino que conectaba a Santiago con Puerto Plata tenía ya tres siglos. Desde muy temprano en nuestra vida republicana se plantearon varias solu- ciones para su sustitución o renovación, todas fallidas, por lo que su uso se mantuvo, no sin que se reclamara, durante más de tres décadas, la necesidad de contar con vías alternas a esta ruta, que favorecieran una mayor intensidad \ VHJXULGDG HQ HO WUiÀFR FRPHUFLDO \ SHUPLWLHUDQ HO XVR \ HO DFFHVR D PHGLRV GH comunicación. Las diferentes propuestas para conectar a Santiago con Puerto Plata a través de los caminos de Palo Quemado y Pedro García resultaron diligencias improductivas, lo mismo que la construcción de un camino y un ferrocarril que la uniese con Monte Cristi, alternativa con la que se evitaba atravesar las montañas para llegar al litoral. Al tiempo que las propuestas por mejorar el camino de Puerto Plata se debatían entre lo factible y lo irrealizable, la idea de ferrocarriles que vencieran el tiempo y las distancias en el valle del Cibao y facilitaran la co- PXQLFDFLyQ HÀFLHQWH GH ODV iUHDV DJUtFRODV FRQ ORV FHQWURV GH H[SRUWDFLyQ H importación también tomó cuerpo. En este caso, los proyectos basados en el uso de la fuerza de vapor no fueron promovidos por dominicanos sino SRU H[WUDQMHURV /D FRQFHVLyQ RWRUJDGD SRU HO 3RGHU (MHFXWLYR HQ D ORV señores Allen Howard Crosby y Hamilton Lee Smith, subrogada a favor de $OH[DQGHU %DLUG HQ SDUD FRQVWUXLU \ XVDU XQD OtQHD IpUUHD GH YDSRU TXH partiendo desde Santiago, terminara en las márgenes del río Yuna «o en algún punto de la bahía de Samaná», cristalizaría en el ferrocarril que, partiendo desde Sánchez, fue inaugurado en 1887. Pero Santiago vio, frustrada, cómo el ferrocarril se detuvo en La Vega, con la que le tomaría años conectarse. /D FLXGDG SHUPDQHFLy H[FOXLGD GH OD VDOLGD DO PDU \ TXHGy UHGXFLGD D XQD posición económica secundaria. /DV HVSHUDQ]DV UHQDFLHURQ HQ FXDQGR HO JRELHUQR GH +HXUHDX[ VXVFULELy XQ HPSUpVWLWR FRQ OD :HVWHQGRUS \ &D \ HO VHxRU &RUQHOLXV -HDQ

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