Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

Historia general del pueblo dominicano 191 sostener —estas en la medida en que las primarias hubiesen satisfecho las primeras necesidades de enseñanza—. Tal atribución delegada permitía a los cabildos reglamentar, a propósito de su creación, múltiples aspectos internos. 8Q SHUÀO TXH RIUHFHQ ODV HVFXHODV HVWDEOHFLGDV SRU HO $\XQWDPLHQWR HV su pertenencia a los ámbitos rural y urbano. Los períodos de su aparición en ambos espacios humanos son sincrónicos, aunque no se cuenta con registros que permitan determinar su fecha de fundación. En el medio urbano, hasta la segunda mitad de la década de 1870, las referencias sobre la educación son fragmentarias. El poco avance de las ins- WLWXFLRQHV HGXFDFLRQDOHV SDUD OD pSRFD H[SOLFD HO SRUTXp OD HQVHxDQ]D HQ HO H[WUDQMHUR IXH FRQVLGHUDGD FRPR XQD DOWHUQDWLYD La necesidad de incidir en un orden disciplinario que se entendía per- dido motivó a que en 1877 el Ayuntamiento concentrara las tres escuelas SULPDULDV H[LVWHQWHV SDUD HQWRQFHV HQ XQ ~QLFR HVWDEOHFLPLHQWR /D LQVWLWX - ción educativa resultante fue llamada Colegio Central Municipal y de ella se conocen al menos cuatro directores: Isaías Franco, José Benoit, Juan Antonio García y F. A. González. En 1885, previa decisión de la Junta Provincial de Estudios, el Ayunta- miento desagregó el Colegio, para dar paso a cuatro escuelas regulares en los cuatro distritos de la ciudad, a ser dirigidas por profesores que enseñarían las materias indicadas por la ley. Estas escuelas formarían alumnos que a su vez ingresarían al Colegio. Dicha categorización conllevó a que fuera renom- brado como Escuela Superior Municipal. En la práctica y sin perjuicio de los HVWDEOHFLPLHQWRV TXH FRQVWLWXtDQ ODV HVFXHODV GH SULPHUDV OHWUDV TXH H[LVWtDQ para entonces en dos de los cuarteles de la ciudad, se crearon dos escuelas, la primera en Pueblo Arriba y la segunda en Pueblo Abajo, dirigidas respectiva- mente por José María Vallejo y L. Cristóbal Perelló. En virtud de la Ley General de Instrucción Pública promulgada en 1895, VH HVWDEOHFLy SRU GLVSRVLFLyQ H[SUHVD OD H[LVWHQFLD GH XQ &ROHJLR &HQWUDO en la ciudad y de una Escuela Normal para hembras, en tanto cabecera de provincia. Así las cosas, el Colegio Central —nombre que adquirió la Escuela Superior Municipal de Varones— y la Escuela Normal de Señoritas quedaron instalados el 1.º de septiembre de ese año. El Colegio Central fue dirigido por F. Augusto González y su cuerpo de profesores lo integraron Juan A. García, Lorenzo Casanova, Rafael Reinoso, E. Reyes y Pedro María Archambault. La Normal de Señoritas fue dirigida por Herminia Zaleta. Las asignaturas de la tercera sección del Colegio Central, comunes para la instrucción impartida en la Escuela Normal de Señoritas, constituían la denominada enseñanza normal y la aprobación de sus asignaturas en

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