Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
162 La ciudad de Santiago Barranca, San Miguel, Los Chachases, del Comercio, del fuerte San Luis, La Altagracia, del Cementerio). A esta fórmula de hábitat se anteponía la división en cuatro cuarteles o distritos, deslindados a partir de los ángulos formados por la intersección de las calles Del Sol y San Luis. (Q OR TXH VH UHÀHUH D PDWHULDOHV FRQVWUXFWLYRV PDGHUDV FRPR SDOPD caoba, palo amarillo, mora, guayacán, yaya y especialmente pino dominicano y estadounidense, predominaron en el paisaje citadino, en el que sobresalían techos de tejita y de yagua con el alero de zinc galvanizado. Aunque se vendía zinc, su uso no era común. /D JHQHUDOLGDG GH ODV FDOOHV WHQtD DÀUPDGR GH WLHUUD ([FHSFLRQDOPHQWH algunas estaban empedradas. Visualmente, amén de su mal estado, ofrecían un aspecto deprimente, agravado en época de lluvias. Al nivel de la imagen urbana, la recuperación de la ciudad tras el incen- dio, amén de verse afectada por fenómenos atmosféricos, como una tempestad en 1865 y una tormenta o huracán en 1876, fue lenta y discontinua. Todavía en la primera mitad de la década de 1880, la idea del progreso no contaba con XQD SUXHED PDWHULDO SDOSDEOH (O SURFHVR GH LGHQWLÀFDFLyQ GH OD YLGD XUEDQD con la «civilización» no empezaría a evidenciarse sino a partir de la segunda mitad de la década, cuando las iglesias de Nuestra Señora del Carmen (1872), Nuestra Señora de la Altagracia (1874) y la Mayor (1868-1895), los parques Central (1884) y Colón (1897), el Palacio de la Gobernación (1882), la torre del reloj público (1886), el Palacio Consistorial (1897) y el Cementerio Cosmopolita SDWHQWL]DURQ XQ FDPELR GHÀQLWLYR HQ OD LPDJHQ GH OD FLXGDG $OJXQDV GH HVWDV REUDV IXHURQ UHDOL]DGDV FRQ ÀQDQFLDPLHQWR PXQLFLSDO JXEHUQDPHQ - tal y privado y la participación de personalidades del comercio y la política y de profesionales con o sin vinculación a los gobiernos de turno, que prestaron una colaboración decisiva al Estado, al municipio y a la Iglesia Católica. En este mismo orden, cabe citar igualmente la principalía de Ulises +HXUHDX[ TXLHQ GHVGH DQWHV GH RFXSDU OD SULPHUD PDJLVWUDWXUD GH OD QDFLyQ y siendo presidente de la República, se vinculó a la mayoría de iniciativas de- sarrollistas de la ciudad. En efecto, fue el donante de un órgano para la iglesia de Nuestra Señora de la Altagracia, de las fuentes del parque Central, del techo y el carrillón de la Iglesia Mayor, de la techumbre del hospital militar, de la torre y del reloj público de la fortaleza San Luis. $VLPLVPR MXJDUtDQ XQ URO IXQGDPHQWDO ODV H[SDQVLRQHV TXH VH GHVDUUR - llaron en múltiples direcciones, especialmente la que tuvo lugar hacia el oeste, sobre la sabana, la cual dimensionó en forma diferente el espacio citadino. /D SOXVYDOtD TXH DOFDQ]DURQ HVWDV WLHUUDV ODV FRQYLUWLy HQXQD ]RQD GH H[SDQ - VLyQ XUEDQD HQ HPSH]y D GHVDUUROODUVH IRUPDOPHQWH XQ SUR\HFWR GHÀQLGR
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3