Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
Historia general del pueblo dominicano 155 fue trasladada a su emplazamiento actual. Esto ocurrió indudablemente a prin- cipios de 1563 y todo parece indicar que el cambio se hizo para incorporar de QXHYR HO UtR <DTXH D OD RIHUWD GH VHUYLFLRV GHO DVHQWDPLHQWR *HRJUiÀFDPHQWH tanto su fundo original como su reasentamiento de Jacagua compartieron una localización cercana al Yaque, en el centro del valle del Cibao y en medio de dos zonas agroecológicas —la Línea Noroeste y el valle de la Vega Real— total- mente distintas. Si bien los tres asentamientos gozaron de idénticos atributos, el último tuvo características especiales, pues se ubicó en el preciso lugar donde el río gira casi noventa grados en su curso, a mayor distancia de la cordillera Septentrional, más cerca del área de la cordillera Central y en medio de la línea natural de comunicación interna entre las costas norte y sur de la isla. 29 Gracias a su condición como punto de referencia para las rutas de trans- porte y sitio atractivo para intercambiar productos y ofrecer servicios a las poblaciones circundantes, la población convaleció prontamente de este golpe TXH SDUHFLy VHOODU VX GHVDSDULFLyQ 3DUD WHQtD DSUR[LPDGDPHQWH GH veinte a treinta vecinos; 30 en 1574, seis años después, contaba con sesenta. Pero era un humilde caserío: la mayoría de las casas estaban cobijadas de yagua o guano y muy pocas de tejas. 31 Palm dice que la ermita dedicada al FXOWR GH OD 9LUJHQ GHO 5RVDULR TXH \D H[LVWtD HQ GLItFLOPHQWH IXH XQD construcción en material durable 32 y se sabe que hasta 1631 la iglesia parro- TXLDO \D HGLÀFDGD HQ 33 el convento de Nuestra Señora de la Merced (que Utrera supone trasladado desde el Santo Cerro a raíz del terremoto 34 y \D H[LVWHQWH HQ 35 y las ermitas de Santa Ana y San Antonio eran de paja \ PDGHUD HQWRQFHV IXHURQ UHHGLÀFDGDV HQ SLHGUD \ WHMD 36 La fundación de este nuevo Santiago se produjo durante el reinado de Felipe II (1541-1598). Este momento político es fundamental para entender el criterio del diseño urbano seguido en su establecimiento. Las «Reales Ordenanzas para las nuevas poblaciones» disponían que las ciudades a eri- girse en tierra adentro —como Santiago— debían ser levantadas en terrenos con agua cerca y de mediana altura. 37 Por esto, Santiago se estableció cerca de un gran río (el Yaque) y en un terraplén de mayor elevación que su em- plazamiento en Jacagua, 38 con algunas colinas dispersas dentro de su declive fuerte hacia el río, donde cae abruptamente en barranca por el sur y en suaves pendientes por el oeste y el norte. En este espacio se delineó la forma de la villa acorde con los requerimientos reales: calles tiradas «a cordel y regla», cortadas perpendicularmente de norte a sur y de este a oeste que partían de un espacio baldío —la plaza de armas, hoy parque Duarte—. 39 Alrededor de esta, centralmente situada, se ubicaron las instituciones representativas del poder colonial: el hospital de Nuestra Señora de la Asunción y San Sebastián
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