Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

154 La ciudad de Santiago pobladores de la primitiva aldea, a habitantes que todavía quedaban en la Isabela y a miembros de su séquito, llegados en 1502. 9 (UZLQ :DOWHU 3DOP DWHQGLHQGR D TXH ODV UXLQDV TXH H[LVWHQ DFWXDOPHQWH HQ HO OXJDU VRQ LQVXÀFLHQWHV SDUD GHWHUPLQDU HO WLSR GH XUEDQL]DFLyQ HPSOHD - GR QR VH DWUHYH D GHÀQLU OD IRUPD GHO QXHYR IXQGR 10 Carlos Dobal, por la dis- posición geométrica de los restos conservados, establece que tenía un trazado a damero, o sea, que estaba ordenado en calles paralelas y perpendiculares que iban formando cuadras generadas alrededor de una plaza central. 11 En este emplazamiento es donde, para Campillo Pérez, Santiago comien- za a convertirse en una población de relativa importancia. 12 La suposición GHO KLVWRULDGRU SDUHFH FRQÀUPDUVH FRQ OD GHFLVLyQ DGPLQLVWUDWLYD GH OD FRQ - FHVLyQ GH HVFXGR GH DUPDV HQ \ OD IiEULFD XUEDQD TXH VH OHYDQWy HGLÀFLR de cabildo, 13 fuerte en 1504, 14 hospital en 1509, 15 iglesia en 1511 16 y convento franciscano en 1531. 17 Las viviendas eran bohíos y casas de mampostería con techo de tejas. 18 El uso de los distintos materiales marcaba la diferencia en la estrata social. 19 El desarrollo de la villa gravitó desde los primeros años en el factor eco- QyPLFR UHSUHVHQWDGR PD\RUPHQWH HQ OD REWHQFLyQ GH RUR \ OD H[SORWDFLyQ agrícola y ganadera como renglón secundario. 20 El oro se fundía ymarcaba dos veces al año y por 30 días en La Concepción de La Vega, 21 ciudad en la que se centralizaron y concentraron las activida- des económicas y sociales de la región en las primeras décadas del siglo XVI . 22 5HFLELHQGR SXHV FDUDFWHUtVWLFDV GH YLGD XUEDQD D H[SHQVDV GH /D 9HJD DO decaer la que fue cabeza de la isla cuando concluyó la etapa necesaria para la succión de la riqueza aurífera, Santiago dio signos de estancamiento: ya en 1515, la «villa minera» que era apenas un año antes, desfallecía. 23 La desaparición de la mano de obra indígena —que trajo consecuente- PHQWH OD UXLQD GH OD H[SORWDFLyQ GH RUR³ \ OD VDOLGD GH ORV YHFLQRV KDFLD Puerto Plata y Santo Domingo y de ahí hacia Tierra Firme, acarrearon su decadencia. 24 El dato de que en 1528, de cien vecinos la población se había reducido a ocho, nos da una idea de lo crítico de la situación. 25 La marginación progresiva de la isla dentro del conjunto del imperio es- pañol como consecuencia del descenso de la producción azucarera 26 la sumió aún más en la miseria: para 1560 se le nombraba como un «pequeño lugar» al que le faltaba poco para que se despoblara 27 y Utrera dice que era apenas una «mala aldea» de unas cuarenta casas 28 poco antes de su destrucción por el terremoto del 2 de diciembre de 1562. Aparentemente, la magnitud del cataclismo no permitió la reconstrucción GH ORV LQPXHEOHV GH PDWHULDOHV GXUDEOHV H[LVWHQWHV SRU OR TXH OD SREODFLyQ

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