Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

146 Ulises Heureaux, el dictador de la modernidad positivista Lilís siguió los pasos a Buenaventura Báez. Cuando el dinero proveniente GH ODV &RPSDxtDV GH &UpGLWR VH GLÀFXOWDED GHFLGLy UHFXUULU D ODV JUDQGHV compañías prestamistas. El primer gran empréstito internacional se realizó HQ FRQ OD :HVWHQGRUS SRU XQ YDORU GH OLEUDV HVWHUOLQDV (VWH SUpV - tamo tuvo grandes problemas pues una parte del dinero recibió un destino desconocido. A pesar del fracaso del primer préstamo, la compañía volvió a otorgar otro en 1888 por un valor de 900,000 libras esterlinas, monto que se utilizaría para la construcción del Ferrocarril Central que uniría las ciudades GH 6DQWLDJR \ 3XHUWR 3ODWD (VWH FRQWUDWR WDPELpQ WXYR GLÀFXOWDGHV SRUTXH XQD SDUWH GHO GLQHUR IXH HPSOHDGR SDUD RWURV ÀQHV /D FRPSDxtD GHFLGLy QR entregar la última partida del mismo. Reveses de toda índole hicieron fracasar a la compañía inglesa :HVWHQGRUS (Q VH YLR HQ OD REOLJDFLyQ GH SDVDU WRGDV VXV REOLJDFLRQHV D OD 6DQ 'RPLQJR ,PSURYHPHQW (O SULPHU SUpVWDPR FRQ HVD FRPSDxtD IXH ÀU - mado un año después, por un valor de 1.2 millones de pesos para la emisión GH ERQRV (Q VH ÀUPy XQ QXHYR FRQWUDWR SRU YDORU GH OLEUDV esterlinas, solo para pagar deudas anteriores. En 1898 el dictador inició la QHJRFLDFLyQ GH XQ QXHYR SUpVWDPR FRQ XQD ÀOLDO GH OD ,PSURYHPHQW SHUR OD PXHUWH OH OOHJy DQWHV GH ÀQDOL]DUOD El Gobierno necesitaba también mercancías. Por esta razón utilizó los va- les o bonos del Estado. Al principio el comercio facilitaba la compra a crédito, por medio de los bonos; pero con el tiempo el mecanismo se convirtió en un verdadero problema, llegando incluso algunos comerciantes a venderlos por la mitad de su valor. /D LQH[LVWHQFLD GH XQ VLVWHPD PRQHWDULR QDFLRQDO HUD XQ HVFROOR TXH VROR EHQHÀFLDED D ORV FRPHUFLDQWHV TXLHQHV FRPSUDEDQ D ORV FDPSHVLQRV D OD WDVD RÀFLDO SHUR OHV YHQGtDQ ODV PHUFDQFtDV D OD WDVD GHO PHUFDGR /D JDQDQFLD estaba así garantizada. Lilís intentó legislar para regularizar la moneda, pero los comerciantes se oponían. Las emisiones monetarias constantes agravaban la situación. La creación del Banco Nacional de Santo Domingo, de capital francés, facilitó la política de emisión. Las primeras emisiones se realizaron en 1890; le siguieron los 6 millones en moneda de bronce, plata y oro en 1894, y ÀQDOPHQWH HQ \ HPLWLy PiV GH WUHV PLOORQHV GH SHVRV (VWDV ~OWLPDV partidas crearon pánico en la población. Los billetes habían perdido valor y el aumento indiscriminado de la masa monetaria había provocado un incre- mento escandaloso de los bienes de consumo. Los billetes, conocidos como las «papeletas de Lilís», fueron rechazados por el comercio. Tanta fue la crisis que el dictador en persona fue a varias ciudades a incinerar los billetes en las plazas públicas.

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