Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

Historia general del pueblo dominicano 137 6H GHÀQHQ ODV DOLDQ]DV Durante los años setenta, cuando se vivía la esperanza de la resurrección económica gracias a la inyección del capital cubano, paralelamente el país vivía en el caos político y los enfrentamientos. El panorama no era halagüeño. ¿Cómo podían proteger sus intereses los azucareros, los comerciantes y los diversos capitales en medio del caos? ¿Qué posición tenían las potencias imperiales eu- ropeas que habían desplazado a España y necesitaban también preservar sus LQWHUHVHV" ¢4Xp QHFHVLWDEDQ SDUD SUHVHUYDUORV" /D SDFLÀFDFLyQ GHO SDtV < OD única forma de lograrlo era apoyando a una mano dura, un dictador. Para este grupo, como ocurrió en el resto de América Latina, la dictadura era el régimen político ideal. Una dictadura que defendiera el binomio ideológico de moda: el orden y el progreso, aunque para lograrlo hubiese que pisotear la libertad. 8OLVHV +HXUHDX[ WHQtD ODV FRQGLFLRQHV SDUD KDFHU HO WUDEDMR La alianza abierta entre Lilís y los sectores de poder no era gratuita. Tenía XQ FRVWR HFRQyPLFR \ SROtWLFR PX\ DOWR 8OLVHV +HXUHDX[ XWLOL]DQGR ORV PHFD - nismos del Estado, logró hacerse de una fortuna. Era muy fácil. Otorgaba las concesiones a los inversionistas, quienes a cambio debían hacerlo accionista de la nueva empresa. En algunas oportunidades llegó más lejos. Este fue el caso de la fábrica de jabones de Puerto Plata propiedad de Federico Lithgow. En 1884, mediante el decreto 2249 otorgaba la concesión al industrial puertoplateño para que instalara una fábrica de jabones en el Cibao. Inmediatamente después, a través del decreto 2371, prohibía el establecimiento de otras fábricas de jabones en la región. Y el decreto 2425 declaraba nulo todo recargo municipal al jabón fabricado en el país. Mediante estas disposiciones presidenciales, el mercado y las ganancias estaban asegurados. A cambio de estas ayudas, el presidente fue uno de los accionistas de la empresa. Cuando el dictador fue asesinado, salieron a la luz sus múltiples inversiones. Era accionista de importantes empresas, a sa- ber: Fábrica de Jabón, de la compañía Muelles y Enramadas de Santo Domingo, de la goleta Leonor , de la Fábrica de Fideos de Santo Domingo, de Muelles y (QUDPDGD GH 3XHUWR 3ODWD :HVW ,QGLDQ 3XEOLF :RUNV \ GHO )HUURFDUULO GH 6DQ Francisco de Macorís. En su testamento aparecieron otras propiedades. Era dueño de 13,960 tareas esparcidas en varias parcelas; de 21 solares, principal- mente en la capital, y de 38 casas en varias localidades del país. 14 (O PRGHOR GH GRPLQDFLyQ El modelo de la dictadura era complejo y costoso. En un país sumido en la miseria y el abandono, producto de las guerras intestinas, acostumbrado al

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