Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
Historia general del pueblo dominicano 93 credos de independencia, los celos por la integridad nacional y la fe en las posibilidades del país como nación». 18 El antibaecismo de Luperón era algo visceral. Tanto así que Buenaventura Báez, después de 1863, «quiso establecer contacto con Luperón, y en una opor- WXQLGDG OOHJy D H[SUHVDU GHVHRV GH TXH IXHVH VX FRODERUDGRU (O KpURH GH OD 5HVWDXUDFLyQ H[HFUDED FRUGLDOPHQWH DO DQWLJXR PDULVFDO HVSDxRO \ HQ FXDQWR la tenacidad de sus obcecados partidarios lo llevaban al poder, él de inmedia- to emprendía con el calor propio de una cruzada nacional las diligencias para derribarlo. No se encuentra en su copiosa literatura un solo pasaje o una sola IUDVH TXH OH VHD IDYRUDEOH D H[FHSFLyQ GH DTXHOOD YDJD UHIHUHQFLD DO SDJR GH la deuda de la Restauración. El mismo Santana con ser para Luperón quien era, resulta a veces socorrido con apreciaciones gratas y en cierto aspecto, con testimonios de una embrionaria admiración; Báez, no. Así como lo combatió, armas tomadas, desde la manigua, asimismo destiló acíbar su pluma cuando DFHUFD GH FRQWDFWR /XSHUyQ UHÀULpQGRVH D %iH] GHFODUy ´6L OR HQFXHQWUR HQ HO SDUDtVR PH YR\ DO LQÀHUQR \ VL OR GHVFXEUR HQ HO LQÀHUQR PH YXHOYR SDUD Santo Domingo”. A un señor Garrido que intentó cierta vez leerle párrafos H[XOWDWLYRV GH %iH] /XSHUyQ OR VDFy D SDUDJXD]RV GH OD FDVD $Vt VROtD UHDF - cionar cuando en ese sentido los casos se presentaban. Agudizaron la natural DQLPRVLGDG ORV SDWtEXORV TXH %iH] OHYDQWy SDUD VDFULÀFDU D ORV KRPEUHV GH la Restauración que él, Luperón, defendía como a hijos. A esas ejecuciones les atribuyó especiales designios vengativos de parte del caudillo azuano». 19 3DUD HVD pSRFD DGHPiV GHO 3DUWLGR $]XO \D H[LVWtD RWUD IXHU]D SROtWLFD como era el Partido Rojo. Campillo Pérez, uno de los historiadores que más ha estudiado el partidismo político dominicano a partir del siglo XIX H[SRQH ODV VLJXLHQWHV FRQVLGHUDFLRQHV ©$ HVWDV DOWXUDV \D ELHQ GHÀQLGDV GRV IXHU]DV políticas, que durante muchos años se opondrían una a la otra, antagónicas en JUDGR VXSHUODWLYR SRU OD SRVHVLyQ GHO PDQGR 3HUR VXV FRQÁLFWRV QR IXHURQ dirimidos en las urnas, sino en la manigua. Por las balas, no por los votos. Una de ellas era una legión fanática detrás de un caudillo, de un “jefe indiscutible”, Buenaventura Báez. Esta se llamó Partido Rojo o Partido Baecista. También Partido de la Regeneración. Su opositora fue una frustrada tentativa de par- WLGRV GH SULQFLSLRV VLQ XQD ÀJXUD SULQFLSDO D TXLHQ VHJXLU \ ´DGRUDUµ )XH conocida con el nombre de Partido Azul, Partido Nacional, Partido Liberal y KDVWD 3DUWLGR 1DFLRQDO /LEHUDO (O ´&LFOR GH ORV &RORUHVµ GH QXHVWUD FODVLÀFD - ción estaba en su desarrollo». 20 $QDOL]DQGR ODV FDUDFWHUtVWLFDV GH DPERV SDUWLGRV SURVLJXH DÀUPDQGR &DPSLOOR 3pUH] ©5HVXOWD SDUDGyMLFR DO H[DPLQDU ODV FDUDFWHUtVWLFDV GH DPEDV tendencias, sentar premisas que, si no son las más afortunadas, por lo menos
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