Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

92 Los regímenes del Partido Azul GHVSUHQGLPLHQWRV GH DTXHOOD H[WUDxD FDPDULOOD TXH KDEtD GLULJLGR ORV GHVWL - QRV GH OD 5HS~EOLFD GHVGH \ OD KDEtD SRU ÀQ LQPRODGR HQ /XSHUyQ desde mozo, tenía el espíritu sazonado con especias de naturaleza distinta a aquellas que fueron el pasto de los anteriores líderes. Luperón se formó en medios sanos, lejos de donde se incubaban inacabables intrigas y se debatían constantes y acomodados intereses burdamente materiales y egoístas, y en donde, además, se establecía escuela y tribuna de derrotismo, de abdicación, VXSHGLWDFLyQ DO H[WUDQMHUR \ ÀQDOPHQWH GH DGRPLQLFDQLGDG /XSHUyQ GHVGH los primeros pasos se declaró enemigo e implacable fustigador de todo lo que tenía alguna vinculación con dichos resortes». 16 La lucha contra el baecismo fue importante, además, porque surgieron ideas y planteamientos que servirían de plataforma ideológica al Partido Azul y de cohesión interna entre sus miembros, ya que «frente a Buenaventura Báez, Luperón obró y pudo tratarlo como a enemigo, por serlo de la patria, según consideraba. Esa conducta no registra un punto de vacilación, de transi- gencia o de cansancio, durante todo el tiempo que el caudillo azuano perduró actuando después de 1863. Frente a él y frente al baecismo, echó los cimientos de aquello que quiso fuera el Partido Nacional, agrupación política de princi- pios, de orientación nacionalista, como derivación del movimiento que había restaurado la República, y que tuvo como base un ideario decorosamente patriótico y ardorosamente dominicano. Ese Partido, en principio, agrupó la PD\RUtD GH ORV KRPEUHV TXH ÀJXUDURQ GH DOJ~Q PRGR HQ OD FUX]DGD UHVWDX - radora; no tardó en dividirse en sectas, siguiendo la tradición personalista y los impenitentes baecistas con que al principio contó; los primeros, volvieron a ese redil; a la postre, prácticamente se redujo el Partido a los luperonistas, que notablemente mantuvieron el credo inicial. Debe reconocerse que dentro GH HVD DJUXSDFLyQ ÀJXUDURQ FRPR VHFWDULRV R VH OH DFHUFDURQ SRU VLPSDWtD los hombres más notables del país por sus virtudes, su ilustración, su moral y por las amplias inclinaciones patrióticas y méritos ciudadanos comunes a ellos: Fernando A. de Meriño, Ulises F. Espaillat, Manuel María Castillo, José Gabriel García, Casimiro de Moya, Manuel Rodríguez Objío, Julián B. Curiel, Segundo Imbert, Francisco Gregorio Billini, Pedro Francisco Bonó, Emiliano Tejera, Federico Henríquez y Carvajal, Fabio Fiallo, Cayetano Armando 5RGUtJXH] HWF \ ORV GRV H[WUDQMHURV PiV PHULWRULRV TXH UHVLGLHURQ HQ HO SDtV para entonces, Ramón Emeterio Betances y Eugenio María de Hostos, le otor- garon sus amplias simpatías». 17 3DUD 0RQFO~V ©FRQ VXV GHIHFWRV \ VXV IDOWDV >«@ *UHJRULR /XSHUyQ HQ - cabezaba por la primera vez en el país, la decidida orientación patriótica y fundaba el magisterio gracias al cual se acrisolaron en los dominicanos los

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