Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

Historia general del pueblo dominicano 91 para conseguir algunos empréstitos, el Gobierno americano, reconociendo el estadio de precariedad económica con que se desenvolvía la administración, envió «al subsecretario de Estado Mr. Frederick Seward y al vicealmirante Porter a proponer dos millones de pesos, mitad en efectivo y mitad en armas y municiones, en cambio de la cesión en venta o arrendamiento de la península y bahía de Samaná, debiendo acordarse la soberanía completa de los Estados Unidos sobre el territorio que se cediera». 13 El tema relativo a Samaná era algo muy sensible. Las negociaciones de Cabral fracasaron, ya que «al saberse la noticia de la negociación con los Estados Unidos varios miembros del Gobierno se opusieron y el Gobierno haitiano, con quien Cabral quería llegar a un entendido para protegerse de ORV EDHFLVWDV DFHSWy ÀUPDU HQ MXOLR GH XQ WUDWDGR GH SD] D FDPELR GH TXH &DEUDO VH FRPSURPHWLHUD D QR FHGHU QL KLSRWHFDU D QLQJXQD SRWHQFLD H[WUDQ - jera ninguna de las partes del territorio dominicano. Este Gobierno haitiano estaba presidido por Silvain Salnave, quien derrocó a Geffrard a principios de 1867 y prestaba ayuda a los baecistas del otro lado de la frontera». 14 La honradez de Cabral no estaba en discusión. El problema estribaba en que él no tenía condiciones de líder y era débil políticamente. Por eso no pudo FRQYHUWLUVH HQ OD ÀJXUD TXH GHPDQGDEDQ ORV VHJXLGRUHV GHO 3DUWLGR $]XO TXH necesitaban un líder y que a la postre vino a ser Gregorio Luperón. Ese liderazgo tuvo su origen en la Guerra Restauradora que empezó el 16 de agosto de 1863 donde «alcanzó rápidamente el cénit del prestigio heroico en los grandes combates que se realizaron durante el asalto de la ciudad de Santiago de los Caballeros, que culminó con el incendio total de la misma, y en el choque titánico del 6 de septiembre, cuando la Fortaleza de San Luis defen- GLGD SRU JUDQGHV IXHU]DV HVSDxRODV \ GRPLQLFDQDV DQH[LRQLVWDV UHVLVWLy ORV HPEDWHV VDQJULHQWRV GH ODV KXHVWHV UHVWDXUDGRUDV >«@ (Q PHGLR GH HVD JXH - rra, la estrella personal de Luperón siguió en ascenso, manteniendo su línea de principios, aún en medio de la vorágine de las pasiones más ardientes». 15 El liderazgo de Luperón fue forjado esencialmente en su lucha contra Buenaventura Báez. Haciendo un paralelismo entre ambos, Miguel Ángel Monclús, uno de los autores que ha estudiado el fenómeno del caudillismo HQ OD KLVWRULD GRPLQLFDQD H[SRQH TXH ©ODV WHQGHQFLDV OD RULHQWDFLyQ HO PRGR GH RSHUDU OD LGHRORJtD \ OD KLVWRULD SROtWLFD HQ ÀQ GH %XHQDYHQWXUD %iH] OHV eran instintivamente repulsivas a Gregorio Luperón. Había en efecto entre ambos una cabal y característica diferencia. El líder nacional, libre por prime- UD YH] GH ODV GHOHWpUHDV LQÁXHQFLDV DQWLQDFLRQDOHV TXH WHQtD LQTXHEUDQWDEOH IH HQ ORV GHVWLQRV \ HQ OD VXÀFLHQFLD GHO SDtV TXH HUD JHQXLQDPHQWH GRPLQLFDQR HQ HO VHQWLGR JHQHUDO GHO WpUPLQR UHSXGLDED SRU SULQFLSLRV ODV ÀJXUDV \ ORV

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