Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

88 Los regímenes del Partido Azul reconoció que esa medida lo que hacía era llevarlo al destierro y con gran SHVDU SUHÀULy UHWRUQDU DO H[WUDQMHUR FRQ HO iQLPR GH QR FUHDU GHVDYHQHQFLDV \ discordias. El gobierno de Gaspar Polanco apenas duró unos dos meses y medio, ca- racterizándose por ser un gobierno tiránico y torpe. Los demás dirigentes de la Guerra Restauradora lo destituyeron y organizaron una Junta Gubernativa con carácter provisional y en cuya presidencia fue colocado Benigno Filomeno de Rojas en enero de 1865. Esa Junta Gubernativa había convocado a una Convención Nacional SDUD GRWDU DO PRYLPLHQWR HQ DUPDV GH XQ WH[WR FRQVWLWXFLRQDO -XOLR *HQDUR &DPSLOOR 3pUH] UHVDOWD OD SDUWLFLSDFLyQ GH XQD SOp\DGH GH JUDQGHV ÀJXUDV HQWUH ORV TXH VH HQFRQWUDEDQ ©ORV FDEHFLOODV Pi[LPRV GH OD JHVWD UHVWDXUDGR - ra, a saber: Gregorio Luperón, José María Cabral, Pedro Antonio Pimentel, Eusebio Manzueta, Benito Monción, Pedro Gregorio Martínez, José del Carmen Reynoso, Eusebio Pereyra, Juan de la Cruz Álvarez, Juan Enrique Favard, Pedro Prud’Homme, Francisco del Rosario Bello, Manuel Álvarez, Juan Nepomuceno Núñez, Lorenzo Fenelón Prud’Homme, Ramón Guzmán, Jerónimo Abreu, Daniel Batista, Miguel Saviñón, Eusebio Álvarez, Miguel Román, Alejandro Eugenio Gazán, Benigno Filomeno de Rojas, Ulises Francisco Espaillat, Vicente Morel, Silverio Delmonte y otros diputados». 5 Esa Convención, como era lógico esperar y sucedía cada vez que ascen- día al poder un grupo liberal, aprobó el restablecimiento de la Constitución de 1858 y designó el nuevo gobierno presidido por Pedro Antonio Pimentel y %HQLJQR )LORPHQR GH 5RMDV $XQ FXDQGR OD PLVPD UHSUHVHQWy XQ p[LWR SDUD HO Partido Azul, según relata Luperón la Convención se vio amenazada en cierto momento en la marcha normal de sus funciones, ya que «Pimentel solicitó a esta el fusilamiento del general Gaspar Polanco y de los demás ministros que componían su gabinete y para intimidar a la Asamblea, hizo cubrir sus puertas de tropas con una pieza de artillería, sin conocimiento del Gobierno, pues todos sus miembros eran diputados de la Asamblea». 6 Eso no fue todo sino que, acentuando el divisionismo que ya reinaba, «las intrigas continuaron y así Pimentel se volvió contra sus propios compa- ñeros restauradores, y varios prohombres del “grupo cibaeño”, como Ulises )UDQFLVFR (VSDLOODW 3DEOR 3XMROV -XOLiQ %HOLVDULR &XULHO \ 0i[LPR *UXOOyQ fueron víctimas de injustas persecuciones. De nada valieron las advertencias del “maestro” del grupo, Benigno Filomeno de Rojas, que había aceptado la vicepresidencia de la República, a condición de que cesaran las prisiones DUELWUDULDV ORV DWURSHOODPLHQWRV ODV YHQJDQ]DV \ ORV UHQFRUHV >«@ 3URQWR pues, hubo un levantamiento en la ciudad de Santo Domingo que proclamó

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