Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

86 Los regímenes del Partido Azul /D $QH[LyQ D (VSDxD DXQTXH FRQVWLWX\y XQ GHVFDODEUR LQVWLWXFLRQDO para la República Dominicana, en términos políticos fue un hecho importante porque «trajo la desaparición de Santana del plano político por su falleci- miento, y el fortalecimiento del “grupo cibaeño” que llevó todo el peso de OD 5HVWDXUDFLyQ PLHQWUDV %iH] YDJDED SRU SOD\DV H[WUDQMHUDV FRQ HO UDQJR GH mariscal de campo de los Ejércitos Españoles, al tiempo que generales baecis- tas mantenían en alto el pendón de su prestigio en el país». 3 (VR QR IXH OR ~QLFR TXH DFDUUHy OD $QH[LyQ D (VSDxD VLQR TXH D\XGy DO VXUJLPLHQWR GH ÀJXUDV QDFLRQDOLVWDV PXFKDV GH HOODV SRVWHULRUHV PLOLWDQWHV del Partido Azul. En ese sentido, algunos autores han hecho los siguientes razonamientos: ¢&XiO KDEUtD VLGR OD VXHUWH GH OD 5HS~EOLFD GH QR UHDOL]DUVH OD $QH[LyQ a España? Habría permanecido, sin dudas, en el vórtice de las di- sidencias entre Santana y Báez, sin la renovación de los caudillos; se habría fortalecido el poder de Haití y acrecentado su disolvente injerencia en la lucha entre santanistas y baecistas, agravada por la persistente e incontenible usurpación de territorio dominicano. El país necesitaba de un cataclismo que le diera conciencia de su fuerza; que produjera una saludable mutación en sus caudillos; que torciera el siniestro rumbo al imperialismo haitiano; que abriera nuevos horizontes a la vida dominicana, dándole pase a las nuevas JHQHUDFLRQHV (VH HVSHUDGR FDWDFOLVPR IXH OD $QH[LyQ D (VSDxD FX\D inevitable consecuencia fue la Restauración. /D $QH[LyQ IXH XQD VROHPQH OHFFLyQ IRUWDOHFLy HO SDWULRWLVPR GR - PLQLFDQR FUHDQGR ÀJXUDV QDFLRQDOLVWDV GHO WHPSOH GH (VSDLOODW Luperón, Meriño, Tejera, García; le dio mayor dramatismo a nuestra historia, más aliento épico, apartándonos de la vida vegetativa, casi colonial, del primer período de la República; destruyó el santanismo y desmedró el baecismo; contribuyó al progreso del país, étnica y culturalmente; y, por encima de todo, nos dio conciencia de nuestra IXHU]D DQWH HO KDLWLDQR /D $QH[LyQ LPSLGLy TXL]iV OD ~OWLPD LQYD - sión haitiana, cuya victoria o cuyo fracaso nadie podía predecir. 4 L A G UERRA R ESTAURADORA Y LA IRRUPCIÓN DEL P ARTIDO A ZUL Fue en agosto de 1863, en Capotillo, cuando un pequeño grupo de patrio- tas bajo el liderazgo de Santiago Rodríguez enarboló la bandera dominicana

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