Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
Historia general del pueblo dominicano 83 se desarrollaba muy rápido. Las cantidades de los productos tradicionales GH H[SRUWDFLyQ FRPR D]~FDU \ WDEDFR FUHFLHURQ H[SRQHQFLDOPHQWH 7DPELpQ VXUJLHURQ QXHYRV SURGXFWRV DJUtFRODV GH H[SRUWDFLyQ FRPR HO FDIp \ HO FDFDR Estos productos se cultivaban en la región de Samaná y el Cibao oriental. En el sur del país se desarrolló una típica economía de enclave, basada en la producción masiva de caña de azúcar para el mercado norteamericano. Después de un período breve hasta 1884 en el cual el desarrollo fue lento y po- GUtDPRV GHFLU ©QDFLRQDOª ODV JUDQGHV LQYHUVLRQHV H[WUDQMHUDV WUDQVIRUPDURQ el sector en una economía de enclave. Las plantaciones azucareras tomaron SRVHVLyQ GH JUDQGHV WHUUHQRV \ OD SURGXFFLyQ \ OD H[SRUWDFLyQ GH D]~FDU GR - minarían los campos y ciudades de la costa sur. $O ODGR GH HVWH GHVDUUROOR GHSHQGLHQWH OD SURGXFFLyQ \ OD H[SRUWDFLyQ GH los cultivos tradicionales también crecieron y con esto las otras regiones del país. El tabaco mantenía su posición clave en el Cibao junto al café y el cacao. El nuevo ferrocarril facilitaba el transporte de estos productos y en general mejoraba el acceso de la región a los mercados internacionales, generando un dinamismo social y económico sin precedente. No solamente conectaba la región con la economía mundial y facilitaba todo tipo de importaciones e ideas nuevas, sino que también generaba empleos y creaba una clase de agricultores acomodados. El desarrollo hacia afuera en esta región producía XQD pOLWH ULFD H LQÁX\HQWH HQ OD VRFLHGDG UHJLRQDO \ KDVWD QDFLRQDO )XH HVWH PLVPR p[LWR HO TXH FDPELy OD HVWUXFWXUD GH FODVHV HQ ODV GLIHUHQ - tes regiones del país y causó una reestructuración de las relaciones clasistas. El proyecto capitalista y desarrollista del siglo XX fomentaba las mismas acu- saciones, prejuicios y proyectos civilizatorios que ya se podían detectar en las últimas décadas del siglo XIX . Las élites urbanas y empresariales, o los grupos que querían pertenecer a ellas, condenaron a los pobres por no participar en el sagrado objetivo del progreso. Querían forzarlos, de buena o mala voluntad, a este sagrado proyecto de una modernidad fragmentada que ellos mismos no entendieron por completo. El resultado llevó a unas políticas contradictorias que simultáneamente trataron de transformar la economía dominicana y de mantener su autonomía nacional. En su relación con la masa de población también llevó a perspectivas contradictorias, que al mismo tiempo querían cambiar y modernizarla, pero a la vez tenían miedo a su emancipación y educación. Fueron estas ambigüedades las que iban a caracterizar la transfor- mación de la sociedad y a perseguir la política dominicana en el siglo XX y, en cierto sentido, hasta el XXI .
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