Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

Historia general del pueblo dominicano 79 Jacobo Hollander, enviado por el gobierno de Roosevelt, propuso un plan de ajustes para rebajar la deuda. Con un préstamo norteamericano de 20 mi- llones el Gobierno dominicano pudo empezar de nuevo. Sin embargo, como FRQWUDSDUWLGD WHQtD TXH ÀUPDU HO DFXHUGR ÀQDQFLHUR OODPDGR &RQYHQFLyQ 'RPtQLFR $PHULFDQD HQ PD\R GH (VWD &RQYHQFLyQ UDWLÀFDED HO DFXHUGR de 1905, pero puso las estipulaciones de que 50% de los ingresos nacionales iría a un banco de Nueva York y solamente el 45% se le entregaría al Gobierno dominicano. Para garantizar estas estipulaciones fue establecido un recep- tor general de Aduanas, dirigido por las autoridades de ambos países. En la SUiFWLFD VLJQLÀFDED TXH HO *RELHUQR GRPLQLFDQR WHQtD TXH SHGLU SHUPLVR D las autoridades norteamericanas para todos sus gastos grandes. La sociedad dominicana nunca perdonó a Cáceres esta reducción de la soberanía domini- cana y sus medidas autoritarias en contra de sus protestas. El fracaso del gobierno de Cáceres se relaciona con algunos fuertes pro- blemas en la situación del país en este período. No cabe duda de que, en SULPHU OXJDU HVWDV WHQVLRQHV IXHURQ H[DFHUEDGDV SRU OD LQÁXHQFLD FUHFLHQWH del imperialismo norteamericano que se mostró en los inicios del siglo XX , primero en el receptor de Aduanas y luego en la Ocupación Militar de 1916. A pesar de las ideologías nacionalistas, las élites dominicanas no podían cerrar sus ojos debido a su dependencia del capital norteamericano y la creciente hegemonía del coloso del Norte. Las políticas de Cáceres mostraron la impo- sibilidad de combinar un proyecto de modernización nacional con una polí- WLFD LQWHUQDFLRQDO H[LWRVD 6X IUDFDVR DEULy HO FDPLQR SULPHUR D ORV LQWHUHVHV norteamericanos, y desde 1924 al gobierno de Horacio Vásquez y luego al proyecto autoritario nacionalista de Rafael Leónidas Trujillo. L AS PRÁCTICAS « CIVILIZADORAS » No se puede olvidar que estos debates sobre los modelos de progreso más favorables tenían lugar en los salones de los intelectuales y políticos. 0XFKR VH SXHGH GHFLU VREUH OD LQHÀFLHQFLD GH ORV SROtWLFRV FULROORV \ OD GHELOL - dad del Estado dominicano, pero tampoco acusarles de no hacer un esfuerzo. Innumerables fueron sus artículos y ensayos, tan abundantes fueron sus leyes, proyectos políticos y medidas concretas. En estas prácticas concretas se desa- UUROODED OD KLVWRULD YHUGDGHUD \ GLDULD TXH IXH H[SHULPHQWDGD SRU OD SREODFLyQ dominicana. Es evidente que esta realidad diaria de la implementación de las

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