Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

78 Realidades y utopías de progreso en la República Dominicana, 1880-1930 no cabe duda que fue difícil para las autoridades civiles ignorar sus intereses políticos y económicos. Este modelo de desarrollo fue ayudado por una ideología liberal domi- nante que vio el libre acceso del capital como el instrumento más adecuado para el crecimiento económico y el desarrollo. Por otro lado, el poder de las HPSUHVDV H[WUDQMHUDV PXHVWUD ODV WHQVLRQHV FDXVDGDV SRU HVWH PRGHOR GH GH - sarrollo. El deseo para la modernidad de las élites dominicanas vino con un SUHFLR (O FDSLWDO H[WUDQMHUR SDUHFtD DEULU ODV SXHUWDV D XQ GHVDUUROOR UiSLGR y relativamente fácil, pero esta dependencia tenía efectos dañinos al orgullo nacional. En este sentido, en los principios del siglo XX dos modelos de mo- GHUQL]DFLyQ H[LVWtDQ ODGR D ODGR \ VH PDQWHQtDQ PiV R PHQRV HQ EDODQFH (O modelo nacional y paternalista de la élite cibaeña fuertemente dirigido hacia Europa y el modelo empresarial y plenamente capitalista en el Sur donde predominaban los empresarios azucareros y urbanos trataron de transformar OD VRFLHGDG GRPLQLFDQD HQ XQD FRQH[LyQ IXHUWH FRQ ORV (VWDGRV 8QLGRV Se puede decir que el gobierno de Ramón Cáceres de 1905 a 1911 fue el último esfuerzo de armonizar estos dos modelos. Este gobierno puede ser considerado como un esfuerzo de resolver esta tensión y construir una mo- dernidad dominicana que fuera nacional y en cierto sentido democrática. El presidente sirvió como gobernador de Santiago, pero también trabajaba en el Gobierno dominicano durante mucho tiempo. Como vicepresidente y desde 1906 como presidente del país se embarcó en una política modernizante sin SUHFHGHQWHV KDVWD HVH PRPHQWR 'HVSXpV GH KDEHU SDFLÀFDGR HO SDtV SXVR HQ práctica nuevas políticas económicas. Sus medidas estuvieron dirigidas hacia la modernización de la agricultura nacional, la normalización de las relaciones FRQ ORV (VWDGRV 8QLGRV VREUH WRGR HQ HO iUHD GH ODV ÀQDQ]DV \ XQD GLQDPL]D - ción de las obras públicas. Sus esfuerzos no le ganaban muchos amigos, pero cambiaron la cara del país. Sus políticas en contra de los terrenos comuneros, por ejemplo, provocaron las protestas tanto de campesinos pequeños como de los terratenientes más grandes. Para los dos sectores la propiedad comunera les había dado libertad y autonomía, que en muchos casos se podían considerar las características más importantes de la agricultura tradicional. Las nuevas medi- das favorecieron a los empresarios nuevos, muchas veces trabajando con capi- WDOHV QRUWHDPHULFDQRV TXH ORJUDURQ DFXPXODU JUDQGHV H[WHQVLRQHV GH WLHUUD Al mismo tiempo, el presidente empezó negociaciones con el Gobierno GH ORV (VWDGRV 8QLGRV SDUD UHVROYHU ORV SUREOHPDV ÀQDQFLHURV HQWUH ORV GRV SDtVHV 'XUDQWH VX PDQGDWR VH ÀUPDURQ HO OODPDGR 0RGXV 9LYHQGL de 1905 y la Convención de 1907. A su llegada al poder Cáceres tuvo que hacerle fren- WH D OD GHXGD S~EOLFD TXH DOFDQ]DED D PLOORQHV GH GyODUHV (O ÀQDQFLHUR

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