Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
472 Clubes,gremios y sociedades culturales,1875-1930 Los brotes reivindicativos de los trabajadores agremiados, en los que ORV SDQDGHURV IXHURQ GH ORV SULPHURV HQ PDQLIHVWDUVH H[LJLHQGR DXPHQWR GH salario, producían cierta preocupación en sectores intelectuales y de la prensa que, aun considerando como legítimos los reclamos, entendían que sus pro- motores podían en algún momento «confabularse» con sectores políticos, con RWURV ÀQHV H[SUHVDQGR 1R VH QRV MX]JXH HQHPLJRV GH HVDV PDQLIHVWDFLRQHV SDFtÀFDV TXH WLHQHQ SRU YHUGDGHUR SURSyVLWR H[LJLU TXH HO SDJR GHO WUDEDMR personal esté en perfecta relación con el capital de fuerza que LPSRQH HO DUWHVDQR HQ EHQHÀFLR GH VX SDWURQR R LQGXVWULDO QR HV TXH SXHGH VXFHGHU >«@ TXH VH GLVIUDFH XQ GtD HO HOHPHQWR SHUWXU - bador con el traje del obrero para dar riendas a sus pretensiones perniciosas. 3 Se tiene registrado como el primer triunfo de los trabajadores en el siglo XX el movimiento encabezado por los operarios del gremio de los «aplancha- dores» en enero de 1900. Estos estaban vinculados a la Liga de Obreros y Artesanos , OD TXH MX]JDED HO p[LWR GH HVD OXFKD FRPR XQD OHFFLyQ JDUDQWL]DGD HQ OD ©XQLyQ HQ OD PRUDOLGDG \ HQ OD KRQUDGH] GH WRGRV ORV REUHURVª H[DO - WDQGR GH SDVR HO FDUiFWHU SDFtÀFR GH OD OXFKD FRQWUD ORV LQWHUHVHV FDSLWDOLVWDV 4 Entendían los sectores críticos de las agrupaciones de obreros que su organización había estado promovida desde el Estado, por funcionarios vin- FXODGRV D OD GLFWDGXUD GH 8OLVHV +HXUHDX[ /LOtV 5DIDHO -XVWLQR &DVWLOOR VL bien no rechazaba la organización gremial por entenderla como una acción co- UUHFWD SRUTXH PXOWLSOLFDED OD ©HÀFDFLD GH ORV HVIXHU]RV LQGLYLGXDOHVª FULWLFDED la tendencia de «constituir una “clase obrera” opuesta en intereses, propósi- tos, anhelos y derecho al resto de los asociados». Se cuestionaba el interés del (VWDGR GH SURSLFLDU OD H[LVWHQFLD GH JUHPLRV REUHURV FRQ HO ÀQ GH KXPLOODU D ORV ©TXH YLYtDQ GHO WUDEDMR GH VXV PDQRVª SUHÀULHQGR TXH ORV DUWHVDQRV WUDEDMDUDQ de manera independiente, sin recibir «órdenes especiales, en razón del trabajo en que viven». 5 Al parecer, la muerte de Lilís a mediados de 1899 fortaleció la continuidad de las agrupaciones gremiales alejadas de propósitos clasistas: 6 «El tiro redentor de Moca devolvió a los buenos artesanos de Santo Domingo lo que le quitara el despotismo; y ya no hay autoridad que pueda darles órdenes especiales, en razón del trabajo de que viven», 7 lo que no impidió el surgimien- to de las primeras organizaciones que tendían a la concentración de los gremios con objetivos clasistas, como sucedió con la ya mencionada Liga de Obreros y
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