Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

Historia general del pueblo dominicano 447 L AS LUCHAS POLÍTICAS Y SINDICALES Debido al importante papel desempeñado por los hombres de San Pedro de Macorís durante la Restauración, el poblado fue ascendido a común de- pendiente de El Seibo. Esta designación fue publicada en la *DFHWD 2ÀFLDO del 10 de agosto 1865; un mes y medio más tarde, el 24 de septiembre, el ciudada- no Mariano A. Cestero se convierte en el primer representante de San Pedro de Macorís ante la Asamblea Nacional. 94 También durante la Ocupación Militar norteamericana Macorís jugó un papel importante. Mientras se producía el primer desembarco de tropas del Cuerpo de Marina de los Estados Unidos en San Pedro de Macorís, hecho ocurrido el 10 de enero de 1917, un adolescente, Gregorio Urbano Gilbert, disparó y mató al segundo teniente James K. Bolton e hirió al capitán John R. Hemley. Este valiente acto fue la primera manifestación de protesta en la ciudad de San Pedro de Macorís contra las tropas norteamericanas. 95 La Ocupación Militar de 1916 creó un estado de efervescencia patriótica en diferentes grupos sociales de San Pedro de Macorís, especialmente en in- telectuales como Federico Bermúdez, Emilio A. Morel, Consuelo Montalvo de Frías y su esposo el llanero Dimas de Frías, del profesor Santiago Lamela Díaz, uno de los fundadores del periódico 3DWULD , junto al Dr. Américo Lugo, Francisco Augusto Cordero, Lic. Froilán Tavares Guzmán y Persio Franco. Esta publicación defendió los mejores intereses de la Patria intervenida; y Quiterio Berroa Canelo, quien asumió la dirección de la revista Letras luego GH OD H[SXOVLyQ GHO SDtV GH +RUDFLR %ODQFR )RPERQD 96 Es importante conocer la resistencia que a la Ocupación Militar nortea- mericana opusieron los habitantes de San Pedo de Macorís y de los demás pueblos del Este, patriotas a quienes los invasores llamaron «gavilleros». En el decenio de 1880 los salarios pagados por la industria azucarera resultaban atractivos para los campesinos, por lo que estos abandonaban la parcela, produciéndose una rápida proletarización, pero esta situación cam- bió a mediados de ese decenio, debido a que los salarios comenzaron a bajar producto de la disminución de los precios del azúcar en el mercado mundial, lo que produjo una incorporación del campesino en forma aún más ocasional. En una época se pagaba una suma tan irrisoria como 50 centavos al día, y aunque para 1893 estaban entre dos y tres pesos por tarea, «los campesinos dominicanos entraban y salían irregularmente de la producción azucarera para obtener dinero en efectivo». Sobre la proletarización, no todos los escri- WRUHV HVWiQ GH DFXHUGR VREUH VX DOFDQFH (O IHQyPHQR DQWHV H[SXHVWR RFXUULy

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