Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
409 Historia general del pueblo dominicano radicaba en la propuesta de que las tropas estadounidenses se retiraran de las zonas rurales y dejaran la tarea de batir a los insurgentes a «guerrillas dominicanas». Esta idea venía esbozándose desde tiempos anteriores por intelectuales y grandes propietarios de la región, pero el Gobierno Militar la desechaba, sobre la base de que los dominicanos de cualquier especie seguían VLHQGR QR ÀDEOHV A inicios de marzo de 1922 el Gobierno Militar adoptó la decisión de aceptar el plan de los hacendados. El punto crucial al respecto radicó en el cese de los cercos que se habían practicado a lo largo de los meses anteriores FRQ GXGRVR p[LWR 7DO YDULDFLyQ IXH LPSXOVDGD SRU HO WHQLHQWH FRURQHO &KDUOHV Lyman, nuevo jefe del regimiento 1R TXHGDURQ H[SXHVWRV HQ ORV GRFXPHQWRV todos los detalles del proceso de negociación entre marines y hacendados, pero se traslucía que ambas partes no cedían en motivos de suspicacia y hostilidad PXWXDV 1R VLJQLÀFy TXH WRGRV ORV DVSHFWRV GHO SODQ IXHUDQ DFHSWDGRV SRU HO JREHUQDGRU 6DPXHO 5RELVRQ 3HUR OD GLFWDGXUD H[WUDQMHUD GHFLGLy FRQFHGHU OD amnistía universal condicionada a la formalidad de juicios en que se pospon- dría la aplicación de una sentencia en vista del eufemismo de «circunstancias atenuantes». Contrariamente a la propuesta de los hacendados, la formación de los cuerpos volantes de dominicanos no descartó del todo la presencia de perso- nal militar estadounidense. De todas maneras, el grueso de las operaciones TXHGy FRQÀDGR D ODV ©JXDUGLDV FLYLOHVª PHMRU FRQRFLGDV FRPR ©JXHUULOODV dominicanas». 111 La jefatura nominal de cada uno de estos novedosos desta- FDPHQWRV TXHGDED HQ PDQRV GH XQ RÀFLDO GH OD ,QIDQWHUtD GH 0DULQD DXQTXH en verdad la conducción de las operaciones la aseguraba un dominicano ave- zado, como Emilio Franco, un secuaz de Draiby. Se trataba de unidades que, por su reducido tamaño, debían operar con agilidad y destreza. Cada una tuvo por base una población, ingenio o batey, y debía hostigar sin parar a los LQVXUJHQWHV HQ OD ]RQD DVLJQDGD (Q EXHQD PHGLGD VX HÀFDFLD SURYLQR GHO hecho de que una parte de sus integrantes habían sido «gavilleros» acogidos a alguna de las amnistías y, por ende, conocedores del terreno y de los procedi- mientos de combate de sus antiguos compañeros. Al contar con relacionados cercanos en el campo, obtenían mucha más información que la Infantería de Marina. Los integrantes de estas «guerrillas dominicanas» penetraron hasta los intrincados montes en que se encontraban los cantones de los insurgentes \ ORJUDURQ GHVDORMDUORV 7XYLHURQ p[LWR HQ VRPHWHU D ORV QXHYRV HQHPLJRV D una presión consistente que los sacó de balance. 112 Mientras más débil era una cuadrilla insurgente, más rápido se plegó a ODV SUHVLRQHV TXH WHQtDQ SRU SURSyVLWR LQVWDUOD D OD UHQGLFLyQ (V OR TXH H[SOLFD
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