Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

399 Historia general del pueblo dominicano aquel que consideraban un estorbo. De igual manera, se distinguieron por la predisposición a violar a las mujeres. No fue raro que, llegados en grupos, amarraran a los hombres, los golpearan y en su presencia violaran esposas e hijas. A veces las raptaban por períodos más o menos prolongados. No siem- pre los secuestros de mujeres estuvieron rodeados de tal espanto, aunque comportaban un acto de violencia que formaba parte de la cotidianidad. 89 Este tipo de comportamiento no fue privativo de los bandidos. Lo prac- WLFDURQ LQVXUJHQWHV FRQ EDVWDQWH IUHFXHQFLD VL QRV DWHQHPRV D OR TXH UHÀHUHQ ORV VXSHUYLYLHQWHV HQWUHYLVWDGRV DXQTXH DFODUDQ TXH ORV H[FHVRV HQ FXHVWLyQ estaban descartados por completo en algunas cuadrillas. 90 Aun así, para sec- WRUHV FRQVLGHUDEOHV GH OD SREODFLyQ UXUDO VH UDWLÀFDED OD DXVHQFLD GH GHOLPLWD - ción entre tipos de alzados. 6H SXHGHQ RIUHFHU HQ SULQFLSLR DOJXQDV H[SOLFDFLRQHV VREUH OD FXHVWLyQ En partidas inestables se agudiza la propensión al bandidaje propia de la ge- neralidad de las formaciones bélicas. Los jefes insurgentes requerían hombres duros, implacables, aun cuando a menudo estuvieran al tanto de su catadura delictiva, como bien lo percibió Gregorio Urbano Gilbert. Resultaba preciso contemporizar con comportamientos reñidos con la honorabilidad patrióti- ca en aras de la supervivencia. Las dotes de estos sujetos los hacían cobrar protagonismo y se podían tornar en ejemplos a seguir cuando se estaba en FRQGLFLRQHV GHVHVSHUDGDV GH HVFDVH] GH DOLPHQWRV H LQVHJXULGDG (Q ÀQ OD ubicación en tal tipo de violencia obraba en el sentido de provocar modi- ÀFDFLRQHV GH SHUVSHFWLYDV \ FRQGXFWD HQ QR SRFRV /D GLIXPLQDFLyQ GH ORV principios patrióticos originalmente esbozados en la rebelión encabezada por Goicoechea contribuyó a hacer lo restante. Con posterioridad a 1918 la mayoría de los jefes insurgentes procuraron limitar los abusos y poner bajo mayor control a sus hombres. Todavía más adelante, cuando captaron que el estado de inseguridad les resultaba contra- producente, se propusieron liquidar a los bandidos. Se registró que algunos GH ORV MHIHV ©UHYROXFLRQDULRVª VH GLVSXVLHURQ D H[WHUPLQDU ODV SDUWLGDV GH PDOKHFKRUHV DO JUDGR GH IXVLODU D VXV LQWHJUDQWHV VLQ H[FHSFLyQ 1R REVWDQWH HO PDO HVWDED KHFKR \ VH UHSURGXMHURQ HQ IRUPD LQGHÀQLGD las partidas delictivas. El caso no era ajeno al caos que acompañaba la con- tienda, dada la ausencia de un sistema de seguridad por efecto de la falta de control gubernamental en las zonas rurales. Quienes podían temer delinquir en condiciones normales se disponían a hacerlo de manera impune apro- vechando las convulsas circunstancias. Muchos sujetos de comportamiento considerado normal podían dejarse arrastrar por patrones de acciones omi- nosas en un momento dado. Era, al parecer, la violación ocasional de mujeres.

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