Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
388 La resistencia rural en los ayudantes de Evangelista. Desde ese momento, Thorpe movió los hi- los de la negociación, que culminó en escasas dos semanas en un acuerdo. Evangelista obró de espaldas a sus compañeros y tomó las decisiones de ma- nera unipersonal. El 3 de julio se reunió el grueso del contingente guerrillero para hacer entrada a la fortaleza de El Seibo. Muchos no aceptaron hacerlo y menos enro- larse en la Guardia Nacional, aunque con el cuidado de no mostrar oposición a la voluntad del jefe. Empero, en el camino hacia El Seibo, Natera comunicó que no se entregaría, por lo que abandonó subrepticiamente la fortaleza poco después de entrar, seguido por muchos otros. Cuando llegó a Macorís, Evangelista fue apresado junto a sus hombres, remitidos por barco a la Fortaleza de Santo Domingo y él conducido encade- nado a una carreta en un lúgubre paseo por la ciudad, tras lo cual fue fusilado en forma ostentosa. Lo que probablemente más incidió en la decisión fue el caso de los dos ingenieros del Central Romana. El gobernador Harry S. Knapp se desligó de la felonía, al hacer constar en forma reñida con la verdad que él no había autorizado negociación alguna, por lo que procedió a censurar al WHQLHQWH FRURQHO 7KRUSH SDUD TXH FRQVWDUD HQ VX H[SHGLHQWH 'H WRGDV PD - neras, el Gobierno Militar nunca se apartó de la versión de que Evangelista había intentado fugarse, aunque fuera para todos conocido lo que en verdad sucedió. 59 R EPRESIÓN Y REINICIO DE LA INSURGENCIA A los pocos días de apresados quienes se presentaron, comenzaron a ser buscados muchos de los que no lo hicieron. Los norteamericanos perseguían H[WLUSDU SRU DGHODQWDGR FXDOTXLHU SRVLELOLGDG GH UHFRPSRVLFLyQ GH OD LQVXU - gencia. Algunos de los guerrilleros fueron asesinados mientras otros lograron ocultarse. Unos pocos se agruparon en pequeñas partidas cuyo propósito no era otro inicialmente que salvar la vida. Al poco tiempo esos núcleos se uni- ÀFDURQ GHWUiV GH 5DPyQ 1DWHUD HO DGDOLG PiV SUHVWLJLRVR TXH KDEtD HOXGLGR la prisión o la muerte. Quedó de segundo Ramón Batía, quien también había tomado parte en las acciones de los meses previos, presumiblemente buscado para ser asesinado después de ser testigo de las atrocidades de algunos infan- tes de marina. 60 La nueva cuadrilla se mantuvo operando desde los últimos meses de 1917 básicamente en los alrededores de Hato Mayor.
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