Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

386 La resistencia rural SRGtDQ LQFXUULU (VWD SRVWXUD VH SXVR GH PDQLÀHVWR FRQ PRWLYR GH OD YLRODFLyQ de una mujer joven por parte de Emiliano Carela, hermano de Evangelista, y un acompañante. El caudillo los condenó a muerte, y fue preciso que va- rias personas, entre ellas su padre, intercedieran para evitar que la pena se aplicase. Evangelista demostró ser un guerrero competente. Captó que el hostiga- miento al cual estaba sometido aconsejaba distribuir los hombres en cuerpos D FDUJR GH ORV FRPDQGDQWHV GH PD\RU FRQÀDQ]D \ SHULFLD 1R HVWi GHO WRGR claro cómo operaba en este sentido, pero conjugaba la noción de una tropa única con la autonomía que acordaba a algunos de los lugartenientes. Esta capacidad de iniciativa permitida a los subordinados fue ejercida sobre todo por Ramón Natera, pero también por Guadalupe Mejía (Jacagua), ambos de connotado protagonismo en los años siguientes. 56 El grueso de los hombres se encontraba bajo comando personal de Vicentico y de sus dos principales lugartenientes, Basilio Silvestre Santana, segundo al mando, y Francisco Echavarría (Panchito), sujetos honorables y FRQ H[SHULHQFLD PLOLWDU SUHYLD 'HVGH FLHUWR PRPHQWR OD WURSD SHUQRFWDED gran parte del tiempo en la loma La Vaca, no lejos de El Seibo. De acuerdo a Daniel Pérez, el más joven de los combatientes, entonces con 16 años, quien ofreció testimonio personal, los norteamericanos eran conscientes de dónde se encontraban, pero no osaban atacarlos. En tal estado de impunidad, gran parte del tiempo los seguidores de Evangelista lo pasaban en los cantones. Casi todos campesinos, reproducían hábitos ancestrales, como las peleas de gallos y los fandangos. 57 De igual ma- nera, gastaban mucho tiempo en juegos de azar, sobre todo de cartas. Podían ser frecuentes las riñas entre ellos por causas vinculadas a esas distracciones o por la competencia que emanaba del sentimiento de autoridad o el orgullo de sujetos proclives a la violencia. (YDQJHOLVWD SHUVLVWLy HQ XQD SRVWXUD RIHQVLYD FRQÀDGR HQ TXH ORJUDUtD levantar el ánimo contra el enemigo. Realizó varios recorridos por la región, donde hacía notar su presencia; en uno de ellos llegó hasta Yamasá, en apa- UHQWH SURFXUD GH H[SDQGLU ODV RSHUDFLRQHV DO &LEDR (Q DEULO DO IUHQWH GH XQD tropa superior a cincuenta hombres, Natera ocupó la población de Higüey. La alarma cundía en los medios dirigentes regionales. No obstante, a Evangelista le estaba vedado obtener apoyo urbano, a causa de un estado de ánimo depre- sivo frente al hecho consumado de la Ocupación Militar. $QWH HVWD VLWXDFLyQ HO MHIH UHEHOGH GHFLGLy H[WUHPDU OD SROtWLFD GH WHUURU TXH H[SOLFD OD HOLPLQDFLyQ GH FRODERUDGRUHV GHO *RELHUQR 0LOLWDU DXQTXH D veces estaban matizadas por viejos resentimientos personales. Dentro de tal

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