Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

380 La resistencia rural y antiguos caceristas, por igual predispuestos para derrocar al gobierno. $OJXQDV GH ODV ÀJXUDV TXH SDUWLFLSDURQ HQ HVWDV LQWHQWRQDV SDVDUtDQ D WHQHU protagonismo en el alzamiento contra los invasores estadounidenses en enero de 1917. A pesar de que inicialmente Zenón Ovando, sanguinario cacerista, quedó reconocido como jefe superior de los inconformes, su muerte a manos de un familiar de uno de los tantos victimados por él posibilitó el ascenso de Salustiano Goicoechea (Chachá) como el simbólico sucesor. Le tocó a este personaje encabezar en 1915 varias rebeliones contra el presidente Jimenes, QR REVWDQWH VX H[WUHPD FDXWHOD \ VX GLVSRVLFLyQ UHFXUUHQWH D HQWHQGHUVH FRQ el Gobierno. Otros «generales» que participaron en estos alzamientos fueron Presbiterio Hernández, Vicente Evangelista, Santos Haiman, Antonio Catalán, Gerardo Amador y Balelo Dalmasí. 42 1LQJXQR HQ GHÀQLWLYD GLVSRQtD GH HV - peciales medios y hombres, no obstante la notoriedad que poseían algunos de ellos. Todos juntos apenas reunían no demasiadas decenas de seguidores, lo que no era óbice para que proclamaran la búsqueda del derrocamiento del partido bolo. Aun cuando estos caudillos carecían de fuerza, el Gobierno, también aquejado de debilidad, procuraba negociar con ellos y tenerlos apla- cados por temor a que operaran como detonante de una «revolución» que pusiera en riesgo la estabilidad. P RIMEROS MESES DE LA O CUPACIÓN M ILITAR La situación evolucionó en un sentido distinto a raíz de la entrada de las tropas de los Estados Unidos a lo largo de mayo de 1916. Los marines llegaron primeramente a la ciudad de Santo Domingo en fementido apoyo al presiden- te Jimenes frente al díscolo ministro de Guerra Desiderio Arias, jefe militar del jimenismo y aspirante a la presidencia como cabeza de la fracción «pata prieta». El presidente renunció por su negativa a aceptar la presencia de los norteamericanos y el Gobierno quedó en manos de un Consejo de Secretarios de Estado, encabezado por Federico Velázquez, cuyos integrantes mayor- mente respondían al jimenismo. Las facciones no cesaban de hostilizarse y el país quedó acéfalo de una conducción efectiva. Los invasores pronto entraron a Santiago tanto desde Puerto Plata como Monte Cristi, con lo que el grueso de esa región dejó de estar bajo el control de Desiderio Arias. Al poco tiempo de llegar los norteamericanos, se arribó a un acuerdo entre los partidos para la elección a la presidencia por el Congreso de Francisco Henríquez Carvajal. Al

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