Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
374 La resistencia rural sus arbitrariedades, un enderezar entuertos individuales. Sus ambiciones son pocas: quiere un mundo tradicional en el que los hombres reciban un trato de justicia, no un mundo nuevo y con visos de perfección». 27 Con cierta rapidez, ante el abuso del término, algunos investigadores cuestionaron su utilidad, fuera para situaciones concretas o en general. En el presente caso de estudio, aunque puede ayudar a comprender aspectos del fenómeno, la categoría de Hobsbawm carece de posibilidad de aplicación. Primeramente, sería contrario a los hechos catalogar a los insurgentes como bandidos, aun cuando se sustentaran en procedimientos violatorios de la ley desde el origen de la tipología del movimiento. El móvil de la acción no era delictivo: el objetivo de los alzados no era procurarse un botín, sino sostenerse en estado de rebeldía con propósitos políticos. En todo caso, si se enfatiza en el procedimiento de actos delictivos, se estaría ante una tipología de bandole- rismo político , no social. Pero tal término tampoco aplica, ya que absolutiza el componente delictivo de la acción, contrariamente a los hechos. 3RU RWUD SDUWH QR SXHGH FRQYDOLGDUVH HO FDOLÀFDWLYR ©VRFLDOª HQ HO VHQWL - do de defensa de los intereses de los pobres por oposición a los ricos, como fórmula particular de lucha de clases. Sin duda, nos encontramos frente a un PRYLPLHQWR VRFLDO HQ HO VHQWLGR GH TXH H[SUHVDED XQD PRYLOL]DFLyQ GH VHJ - mentos de la sociedad en función de contradicciones estructurales. Los rebeldes canalizaban en la práctica intereses de campesinos y otros sectores, pero estos no se desprendían por oposición a los terratenientes o poderosos urbanos. Una confrontación clasista deliberada está ausente en ellos, lo que pudo constatarse HQ LQQXPHUDEOHV HQWUHYLVWDV TXH DEUtDQ ODV SRVLELOLGDGHV GH H[SORUDU OD VXEMHWL - vidad de los actores en mayor medida que cualquier otra fuente. 28 Sus integran- tes se movilizaban detrás de jefes que perseguían cuotas de poder. Respondían a contradicciones sociales, pero lo hacían en forma contraria a lo que se cataloga como social en cuanto a un interés de clase, en este caso campesino. Los rebel- des no defendían al campesinado frente a las compañías azucareras u otros factores de poder social. Por el contrario, los jefes normalmente pactaban con los terratenientes, al grado de que algunos de ellos participaron en procesos GH H[SURSLDFLyQ GH HVSDFLRV SXQWXDOHV SDUD OD H[SDQVLyQ GH OD JDQDGHUtD \ OD plantación cañera. Se llegó por tal razón a que determinados terratenientes sim- patizaran con los insurgentes o, por lo menos, los protegieran como parte de estrategias variadas para la conservación o mejoría de sus intereses, aunque la JHQHUDOLGDG GH ORV WHUUDWHQLHQWHV WXYLHUDQ TXH VHU KRVWLOHV SRU GHÀQLFLyQ D XQD LQVXUJHQFLD TXH HVWRUEDED HO ÁRUHFLPLHQWR GH ORV QHJRFLRV 29 La acción resultaba de un entorno particular del mundo rural y de su ubi- cación en la sociedad global en un momento de disolución de las relaciones
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