Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

370 La resistencia rural estaban en contra de la modernización per se, sino de la proletarización; no se oponían tanto a la plantación como a quedar atrapados en ella. La insurgencia guerrillera crónica, a tono con estos determinantes del comportamiento del campesinado, no se proponía en ningún sentido destruir la plantación azuca- UHUD QL QLQJ~Q RWUR VHFWRU FDSLWDOLVWD R PRGHUQR VLQR TXH HQ DTXHO FRQWH[WR permitía soluciones individuales o grupales que, en determinadas medidas, esquivaban consecuencias sociales de los cambios económicos. 7RGDYtD SRGUtDQ HVER]DUVH QXHYRV HVODERQHV H[SOLFDWLYRV FRQHFWDGRV FRQ el hecho de que la insurgencia no constituía una respuesta a la pérdida de la tierra. Los hechos de violencia no se produjeron únicamente porque hubiera FDPSHVLQRV H[SURSLDGRV VLQR SRU OD FRQMXQFLyQ GH XQD PDQR GH REUD ÁRWDQWH e inestable, disponible para acciones de variados tipos, con un entorno que daba sostén material al alzamiento en armas. El desarrollo capitalista, de por Vt GpELO \ OHQWR KDVWD VH SURGXFtD HQ HO FRQWH[WR GH XQ RUGHQDPLHQWR consuetudinario, en el cual no se alcanzaba a fundar el prototipo del Estado moderno centralizado que sometía a todos los factores sociales. La moderni- ]DFLyQ VH HQFRQWUDED HQ XQ HVWDGLR HQ TXH FRH[LVWtD FRQ LQVWLWXFLRQHV \ XVRV arraigados del pasado, que daban margen al recurso a la rebelión. El principal determinante de la viabilidad de esta opción se hallaba en que el Estado aún carecía de los recursos represivos para aplastar tal género de resistencia. La LQH[LVWHQFLD GH FDUUHWHUDV HQWRUSHFtD HQ H[WUHPR ORV PRYLPLHQWRV GH WURSDV \ proveía una ventaja indudable a los alzados. En otro orden, la amplitud territorial de la plantación facilitaba la rebe- lión como medio de subsistencia, en función de la búsqueda de la autonomía del mundo rural y de los sujetos en particular. En el plano «objetivo», lo que daba mayor margen a la cronicidad de los núcleos de alzados era, paradóji- camente, la circulación de mercancías en el campo, que facilitaba la supervi- vencia de pequeñas partidas, como era típico en el «gavillerismo». En el Este tal factor inédito se acentuaba por la intensidad de las relaciones de mercado que conllevaba el azúcar, fuese en los bateyes (las aldeas de los trabajado- res), las colonias (haciendas proveedoras de caña a los ingenios) o la cadena de bodegas y otros establecimientos comerciales de distintas gradaciones. 14 Mientras en ciertas zonas del país la economía mercantil era mínima, como en el Suroeste, o en otras estaba mediada por mecanismos de reproducción de la sociedad campesina tradicional, como en el Cibao, en la franja costera del Este DÁRUDEDQ HO FDSLWDOLVPR DJUDULR \ OD FLUFXODFLyQ PHUFDQWLO GH WDO IRUPD TXH subordinaban los esquemas anteriores de reproducción económica. Ahora bien, a medida que la rebelión ganaba fuerza, tendía a alejarse del espacio copado por la plantación, el principal núcleo territorial que había

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