Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

369 Historia general del pueblo dominicano vida en esas condiciones, fuese para sobrevivir o ascender socialmente. 9 Pelear se hizo un medio de vida en sí mismo. Estas reformulaciones de las posiciones de sujetos no eran ajenas a los cambios que se iban produciendo en el medio urbano, consecuencia de que muchos hombres del campo abandonaban, en lo SRVLEOH \ FRQYHQLHQWH ORV HVWLORV WUDGLFLRQDOHV GH H[LVWHQFLD HQ SRV GH DFFHGHU D XQD H[LVWHQFLD PiV GHVDKRJDGD \ FRQFRUGDQWH FRQ SDUiPHWURV XUEDQRV (Q HVWH factor corriente estribó uno de los orígenes de lo que Juan I. Jimenes Grullón FDOLÀFy FRPR ©FRPSOHMR KHURLFRª 10 DVRFLDGR D OD H[DFHUEDFLyQ GHO FDXGLOOLVPR Pero las líneas de causalidad a partir de las transformaciones económicas en varios aspectos no se producían de manera directa. En tal sentido, cabe ha- cer aclaraciones para corregir visiones y supuestos ya comunes acerca de los «gavilleros» que no corresponden con la realidad de los hechos. Lo primero TXH LQWHUHVD UHVDOWDU HV TXH OD H[SXOVLyQ GH OD WLHUUD QR FRQOOHYDED WRGDYtD GH manera forzosa la proletarización, por cuanto los campesinos seguían contan- GR FRQ XQD IURQWHUD DJUtFROD D~Q QR H[SORWDGD /DV ROHDGDV ODWLIXQGLVWDV HQ la franja costera del Este eran sucedidas por movimientos migratorios tanto a las ciudades como a zonas boscosas, principalmente en la porción norte de la región. Se reciclaba un determinante de larga duración proveniente del escaso valor social de la tierra en la colonia, que se profundizó en el siglo XIX a conse- cuencia de los cambios en sus inicios, los cuales acarrearon la generalización de la condición campesina. 11 Lo que era en tal sentido esencial: los campesinos, semiproletarios y pro- letarios agrícolas que se unían a las cuadrillas rebeldes o las apoyaban no lo hacían en respuesta directa al avance latifundista. No protestaban por la SpUGLGD GH OD WLHUUD \ QL VLTXLHUD H[SUHVDPHQWH SRU VX HVWDGR GH SREUH]D 12 La rebelión, sin duda, se conectaba con estos fenómenos económico-sociales pero se concretaba en actitudes imbricadas con las mentalidades consuetudinarias. La inserción en el trabajo asalariado, era el caso, podía dar lugar a una mejoría de los ingresos en dinero, lo que no constituía óbice para que fuera rechazada por los campesinos mientras no chocara con sus estrategias de superviven- cia. Los campesinos sobre todo cuestionaban el componente disciplinario del trabajo asalariado como cuestión de principio. De ahí que la resistencia a la proletarización trascendiera en ciertas medidas al impacto inmediato de la H[SURSLDFLyQ (VWRV GHIHQGtDQ LQVWLQWLYDPHQWH D QLYHO GH FRPSRUWDPLHQWR clasista, su estilo de vida ancestral, para lo cual empleaban variadas estrate- gias defensivas. 13 Una de ellas consistía en la restricción estacional de la inser- FLyQ YROXQWDULD HQ HO WUDEDMR DVDODULDGR HQ OD H[DFWD PHGLGD HQ TXH FRQWULEXtD a permitir el reciclaje de la unidad campesina en las novedosas condiciones GH H[SDQVLyQ GH ODV UHODFLRQHV GH PHUFDGR (Q VtQWHVLV ORV FDPSHVLQRV QR

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