Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

368 La resistencia rural mayor beligerancia de los caudillos. La aceleración del ritmo de crecimiento de la producción de azúcar, tras el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, coincidió con la renovación del caos político tras el asesinato del presi- dente Ramón Cáceres en noviembre de 1911, y constituyó el detonante para que la insurgencia crónica terminara teniendo su epicentro en el Este. En síntesis, lo anterior remite a la imbricación de dos factores centrales HQ HO VXUJLPLHQWR \ OD H[SDQVLyQ GHO PRYLPLHQWR VRFLDO XQR SROtWLFR \ HO RWUR económico: el caudillismo y el crecimiento de la industria del azúcar. +HXUHDX[ FRPR SDUWH GH ORV UDVJRV GHO RUGHQDPLHQWR TXH HQFDEH]y había logrado que los caudillos se pusieran a su servicio. 6 Esto se produjo primeramente por medio de la eliminación o la integración de los grupos an- tes opuestos al Partido Azul. 7 /D XQLÀFDFLyQ SROtWLFD RSHUDGD HQ ORV PHGLRV VXSHULRUHV SURGXFWR GH SURFHVRV D ÀQHV GH OD GpFDGD GH FRPSHOLy D ORV IDFWRUHV GLULJHQWHV UHJLRQDOHV D SOHJDUVH VLQ UHFKLVWDU VDOYR ODV H[FHSFLRQHV conocidas, con lo que se transformaron en eslabones del orden dictatorial. 7UDV OD OLTXLGDFLyQ GH +HXUHDX[ VH UHWRUQy D XQD IUDJPHQWDFLyQ HQ DJUXSD - mientos nacionales, que alentó a los caudillos a recuperar su capacidad de disidencia frente al poder central, siempre en búsqueda de acaparar el mayor número de instancias de poder en las escalas regionales y locales. 8 Esos desarrollos contrastaban con la teoría esbozada por los partidarios del liberalismo de que la implantación de un ordenamiento jurídico-político aseguraría la estabilidad y, por ende, el progreso económico. Con tal secuen- cia de procesos estarían llamadas a desaparecer tradiciones consideradas fu- nestas, como el protagonismo de los caudillos. La realidad operó de manera GLVWLQWD OD H[SDQVLyQ GH OD LQGXVWULD D]XFDUHUD SULQFLSDO FRQFUHFLyQ GHO GH - VDUUROOR HFRQyPLFR PRGHUQR FRH[LVWLy FRQ OD UHFRPSRVLFLyQ GHO FDXGLOOLVPR e incluso estimuló su virulencia en varios aspectos. (Q VX HVSHFLÀFLGDG HO ©JDYLOOHULVPRª QR IXH VROR XQD PDQLIHVWDFLyQ de caudillismo derivada de los vacíos en la capacidad centralizadora estatal TXH VLJXLHURQ D OD GHVDSDULFLyQ GH +HXUHDX[ VLQR TXH UHVXOWDED VHU WDPELpQ una consecuencia directa de la propia modernización económica. Se halla ahí OD UD]yQ SRU OD TXH PRYLPLHQWRV GH WDO WLSR QR H[LVWLHURQ DQWHV GH /D implantación del capitalismo en las zonas rurales, aun fuese en escalas inci- pientes, dio lugar a una descomposición de la estabilidad ancestral en que se KDOODED HO FDPSHVLQDGR /D H[SDQVLyQ D]XFDUHUD FRQOOHYy OD H[SURSLDFLyQ GH WLHUUDV HQ EHQHÀFLR GH HVSHFXODGRUHV FRPHUFLDQWHV KDFHQGDGRV \ VREUH WRGR ORV SURSLRV LQJHQLRV 6H DPSOLy XQD PDVD ÁRWDQWH GH SREUHV GHO FDPSR TXH QR encontraban medios de supervivencia en los mecanismos tradicionales y que SDVDURQ D LGHQWLÀFDU OD LQVHUFLyQ HQ OD DFFLyQ SROtWLFD FRPR XQ LPSHUDWLYR GH

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