Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
366 La resistencia rural Así, la palabra gavillero pasó a cobrar una acepción adicional a la ori- JLQDO GH EDQGLGRV GLULJLGD D LGHQWLÀFDU ORV SHTXHxRV Q~FOHRV GH DO]DGRV antigubernamentales en zonas rurales que, por su carácter marginal y origen social, no tenían posibilidad de proyectar una imagen de legitimidad política y propiciar una «revolución» a escala nacional que diera lugar a un cambio del equipo en el poder. En torno al concepto se libró un debate sordo entre pueblo y Estado. La población rural distinguía con claridad a los insurgentes políticos de los bandidos, por lo que no aceptaba el vocablo gavillero. Los SULPHURV HUDQ FRP~QPHQWH UHFRQRFLGRV FRPR ©UHYROXFLRQDULRVª HQ H[SUHVR asentimiento del reclamo político de la acción. A partir de 1917 se generaliza- URQ QXHYRV WpUPLQRV TXH UHÁHMDEDQ OD DPSOLDFLyQ GHO FRQÁLFWR (O PiV FRP~Q fue «los del monte», pero también se usaron otros como «los prietos» (para contraponerlos a los blancos , los soldados estadounidenses), «los zurdos» o «los agachados», todos ellos de elocuentes sugerencias. 1 Hasta 1916 los cabecillas de los denostados como «gavilleros» eran casi siempre pequeños caudillos que no aceptaban la derrota de la formación polí- tica a la que se adscribían o los términos que consideraban desfavorables para VXV LQWHUHVHV LQGLYLGXDOHV R JUXSDOHV HQ OD FRUUHODFLyQ GH IXHU]DV H[LVWHQWH 6H declaraban en estado de «revolución», esto es de rebelión, con el propósito de GHUURFDU DO *RELHUQR SDUD UHSRQHU DO GH VX ©SDUWLGRª *UDFLDV D VX LQÁXHQFLD ORFDO VX FRQH[LyQ FRQ HQWRUQRV VXSHULRUHV ODV UHODFLRQHV SULPDULDV HQ TXH VH VXVWHQWDEDQ \ HO FDULVPD TXH H[KLEtDQ REWHQtDQ HO DSR\R QHFHVDULR GH ORV OX - gareños. Como cuestionaban soluciones que los perjudicaban, generalmente deponían las armas tras una negociación que concluía en una «presentación» —eufemismo utilizado para encubrir una rendición—, que les aseguraba SUHEHQGDV GHO *RELHUQR \ HO JRFH GH LQÁXHQFLD HQ ORV DVXQWRV ORFDOHV 7DOHV soluciones no hacían sino retroalimentar y agudizar la fragmentación tácita del ámbito público en una variante de instancias locales, comerciales, econó- micas, culturales e individuales. El enfrentamiento a los invasores conllevó una inmediata variación de contenidos dentro de un movimiento que se venía desenvolviendo. A partir de junio de 1916, los «gavilleros» habían pasado a oponerse a un gobierno H[WUDQMHUR \ D SURFODPDU XQD UHLYLQGLFDFLyQ QDFLRQDO DQWHULRUPHQWH DXVHQWH $XQTXH FRQÀQDGDV HQ OR IXQGDPHQWDO DO (VWH HVWDV DFFLRQHV WRPDURQ XQD DPSOLWXG PD\RU \ XQD SHUPDQHQFLD DQWHV LQH[LVWHQWH +DVWD ORV FtUFXORV gobernantes trataban de conjurar estas rebeliones por medios disuasorios o un empleo atenuado de la violencia, por cuanto casi nunca representaban una amenaza inminente. Desde enero de 1917 la Infantería de Marina de los Estados Unidos montó un dispositivo de criminalidad sin precedentes. Los
RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3