Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

352 El nacionalismo contra la Ocupación Militar,1916-1924 lo publicado por el ministro fuera el verdadero, el auténtico Plan, e inmediatamente principiaron campaña a su favor. El Plan no se publicaba para abrir campaña, no se había publicado todavía; pero H[SOLFDFLRQHV FRQIHUHQFLDV DUWtFXORV \ GLVFXUVRV JDQDURQ OD DSURED - ción incondicional de unos y la tenaz oposición de otros. 87 Las negociaciones fueron encabezadas por un hombre vinculado a los in- tereses económicos y políticos de los norteamericanos, el licenciado Francisco J. Peynado, sustituyendo en esas gestiones a Francisco Henríquez y Carvajal, quien se mantuvo en una actitud más acorde con el interés nacionalista. En ODV QHJDFLRQHV LQLFLDGDV SRU 3H\QDGR HQ :DVKLQJWRQ FRQ 6XPQHU :HOOHV \ HO PLQLVWUR DPHULFDQR HQ 6DQWR 'RPLQJR : 5XVVHOO WDPELpQ SDUWLFLSDURQ Horacio Vásquez, Federico Velázquez, Elías Brache y monseñor Adolfo A. Nouel. Este acuerdo fue conocido como Plan Hughes-Peynado, por haber sido los dos negociadores más importantes, el licenciado Francisco J. Peynado y el secretario de Estado norteamericano Charles Evans Hughes, los que asu- mieron la mayor responsabilidad: Con la voluntad hecha toda anhelo por la salvación de la Patria, cuyos magnos dolores pesan sobre nuestro corazón de dominica- nos, emprendimos poco tiempo unos primeros, otros después, el FDPLQR GH :DVKLQJWRQ SDUD UHQRYDU OD GHIHQVD GH ORV GHUHFKRV de la República, ya en lamentable desamparo a consecuencia de haber tenido que retirarse de aquella ciudad la Misión Nacionalista Dominicana, por el agotamiento de los recursos pecuniarios que para esa defensa había reunido nuestro sufrido pueblo. Difícil, casi imposible, nos parecía en ese momento obtener el triunfo que he- mos alcanzado; pues si bien era de esperarse que las simpatías del mundo civilizado acompañaran a la República en esas negras horas de prueba, yendo hasta la Casa Blanca su clamor, siquiera amistoso, en demanda de justicia para la tierra que fue cuna de la civilización del Nuevo Mundo, no se nos ocultaba la circunstancia de que el ago- tamiento de los recursos pecuniarios hacía entonces casi imposible OD FRQWLQXDFLyQ HQ OD SUHQVD H[WUDQMHUD GH OD SUpGLFD TXH VH KDEtD sostenido con el objeto de ilustrar la conciencia mundial acerca de la estructura y consistencia de nuestro derecho. 88 (O PHPRUDQGR GHO (QWHQGLGR GH (YDFXDFLyQ ÀUPDGR HQ :DVKLQJWRQ HO 30 de junio de 1922, contemplaba entre otros acuerdos:

RkJQdWJsaXNoZXIy MzI0Njc3