Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

Historia general del pueblo dominicano 339 Sobre este particular, resultan interesantes los testimonios del poeta Fabio )LDOOR \ GH 6XPQHU :HOOHV TXLHQ IXHUD MHIH GH OD 'LYLVLyQ /DWLQRDPHULFDQD GHO 'HSDUWDPHQWR GH (VWDGR \ FRPLVLRQDGR FRQ HO UDQJR GH HQYLDGR H[WUDRUGLQDULR y ministro plenipotenciario de los Estados Unidos en la República Dominicana: Los allegados al Dr. Henríquez y los amigos de la causa dominicana en Cuba, se dieron a la tarea de levantar fondos para costear el viaje de nuestro Presidente en peregrinación a Versalles, tarea en la cual VREUHVDOLHURQ VX KLMR 0D[ +HQUtTXH] 8UHxD VX VREULQR )HUQDQGR Abel, y el brillante periodista Eduardo Abril Amores, quienes re- corrieron la región oriental de la isla hermana, fundando comités pro-República Dominicana, 56 PLHQWUDV TXH :HOOHV FRQÀUPD TXH fue recibiendo la solidaridad del pueblo de Cuba, que Henríquez y Carvajal obtuvo los fondos para pagar los gastos de su misión y SDUWLFLSDU HQ 3DUtV HQ OD &RQIHUHQFLD GH OD 3D] FRQ OD ÀQDOLGDG GH llevar a la consideración de la Conferencia el status político en que se hallaba la República Dominicana. 57 La visita a París del doctor Francisco Henríquez y Carvajal y sus acom- pañantes y los contactos logrados en esa conferencia llevaron el optimismo a los nacionalistas dominicanos, haciendo que Tulio M. Cestero escribiera a Federico Velázquez: «Noticias recibidas de París aseguran, que el Gobierno GH (( 88 VHUi SURSLFLR DO H[DPHQ GH HVWH SURSyVLWR HQ :DVKLQJWRQ XQD YH] ÀUPDGR HO WUDWDGR GH SD] \ FRQ iQLPR GH GDU D QXHVWUR SUREOHPD VROXFLyQ rápida y adecuada. En esto nos acompañarían el interés y las simpatías acti- vas de Gobiernos de América Latina». 58 En la conferencia de paz, el doctor Henríquez y Carvajal presentó un memorándum a todas las delegaciones, empezando por las latinoamericanas. En respuesta, la delegación americana, encabezada por Mr. Stabler, jefe de la División Latinoamericana, lo invitó a una entrevista para conversar sobre el interés de los dominicanos. 59 No hay dudas de que fue la mano solidaria de la República de Cuba her- PDQDGD D OD 5HS~EOLFD 'RPLQLFDQD HQ ORV HMHPSORV GH -RVp 0DUWt \ 0i[LPR *yPH] OR TXH VLUYLy GH SODWDIRUPD HQ HO H[WHULRU SDUD LPSXOVDU HO SURFHVR para la búsqueda de la solidaridad de América y el mundo con la causa domi- nicana. Aunque Francisco Henríquez y Carvajal no alcanzó los objetivos que lo llevaron a París, pudo establecer importantes contactos para concienciar a sectores de la política europea y en especial de España sobre el caso domini- cano que, al decir de Emiliano Tejera, «se han dado cuenta del hurto interna- cional perpetrado por el Gobierno de aquella poderosa nación en territorio e instituciones dominicanas». 60

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