Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

Historia general del pueblo dominicano 257 la Unión en 1899; sin embargo, el hecho de que gran parte de la población OR FRQVLQWLHVH UHODWLYL]D OD DÀUPDFLyQ (O FXEDQR WDPSRFR OR IXH D SHVDU GHO JUDQ LQWHUpV TXH H[LVWLy SDUD GDU SDVR D OD DQH[LyQ \ QRUWHDPHULFDQL]DFLyQ del territorio mediante mecanismos de aculturación en los que el ocupante invirtió mucho, pero que fueron interrumpidos por la aplicación de la famo- sa Enmienda Teller, TXH KL]R FHVDU DO *RELHUQR 0LOLWDU GHO JHQHUDO :RRG HQ 1902. Ni tampoco lo fue la haitiana, a pesar de prolongarse una década más que la dominicana y de imperar abiertamente en ella el racismo y el desfalco GH ODV ÀQDQ]DV GHO (VWDGR SXHV HO DFXHUGR TXH OD OHJLWLPy OLPLWy OD DFFLyQ GHO ocupante solo a ciertas áreas de la vida haitiana y subsistió la posesión del Estado en manos nacionales. En la situación dominicana, a pesar de que la Proclama Knapp desterrase FXDOTXLHU ÀQ XOWHULRU UHVSHFWR GH OD VREHUDQtD QDFLRQDO OD 2FXSDFLyQ QR VROR LPSXVR OD DJHQGD SUHH[LVWHQWH VREUH HO FRQWURO ÀVFDO \ HO FRQVWDEXODULR VLQR que se tradujo en la apropiación absoluta del poder de ejecución del Estado, en la supresión del Poder Legislativo 73 y en la subordinación GH IDFWR del Poder Judicial a los imperativos de la Ley Marcial norteamericana. Aunque la Proclama enarboló el respeto de las leyes dominicanas, su YLJHQFLD TXHGDED FRQGLFLRQDGD DO KHFKR GH TXH ©QR FROLGLHVHQ FRQ ORV ÀQHV GH OD RFXSDFLyQª FRVD TXH GLR SLH FRPR KD VHxDODGR :HQFHVODR 9HJD D OD concentración de los poderes del Estado (Legislativo, Ejecutivo y Judicial) en OD ÀJXUD GHO JREHUQDGRU PLOLWDU 74 Por ello, el método de gobierno fueron las Órdenes Ejecutivas, proceso jurídico que inauguró el capitán Harry S. Knapp el 4 de diciembre de 1916 y que continuaron los gobernadores que lo sucedie- ron hasta el establecimiento del gobierno provisional de Juan B. Vicini Burgos en octubre de 1922. (Q OD WHVLWXUD GHO FRQGLFLRQDPLHQWR JHQpULFR D OD QR FROLVLyQ FRQ ORV À - nes de la Ocupación se soslayaron otros compromisos proclamados, como la permanencia del funcionariado dominicano en el manejo del gobierno «hasta que fuese necesario». La primer Orden Ejecutiva promulgada por Knapp el 4 de diciembre de 1916 justamente establecía que «siendo necesario a los propósitos de la Ocupación que los despachos de Secretario de Estado de los Departamentos de Guerra y Marina, y de Interior y Policía, no continúen bajo la administración de ciudadanos dominicanos, sino que sean administrados SRU RÀFLDOHV GH ODV IXHU]DV GH RFXSDFLyQ VH RUGHQD TXH KDVWD QXHYR DYLVR ORV FLXGDGDQRV GRPLQLFDQRV QR VRQ HOHJLEOHV >«@ \ FHVDQ HQ HO GHVHPSHxR GH HOORV ORV FXDOHV TXHGDQ HQFRPHQGDGRV DO FRURQHO - + 3HQGOHWRQ >«@ MHIH de las fuerzas de los Estados Unidos desembarcadas en Santo Domingo»; 75 una semana más tarde, las restantes cinco Secretarías de Estado quedaron

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