Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

Historia general del pueblo dominicano 253 relaciones organizativas necesarias y venciendo los campos de resistencia por los que debía atravesar su consecución. 59 Mirar la implementación de las políticas de Ocupación permite captar aspectos que interesan al logro de juicios holísticos sobre el orden público y la acción del Estado bajo el Gobierno Militar. La evidencia puesta por Calder al debate referido emerge, precisamente, del manejo documental de sus pro- cesos, no porque los historiadores coetáneos «no manejarán fuentes prima- rias” —como aclara Lozano—, sino porque su manejo permite captar tanto las distintas racionalidades que presiden la acción desde el registro documental cotidiano, como captar la propia complejidad de los procesos, labor de la que ha emergido, sin duda, el aporte más profundo de los estudios posteriores. 60 /OHYDGD HVWD DSUR[LPDFLyQ DO WHUUHQR GH ORV SURFHVRV GH LPSOHPHQWDFLyQ VXUJHQ D OD UHÁH[LyQ GRV FXHVWLRQHV TXH HV QHFHVDULR GLULPLU /D SULPHUD VH UH - ÀHUH D OD GHELOLGDG KLVWRULRJUiÀFD GH VXSRQHU DO ©DFWRU UDFLRQDOª FRPR ORJRV decisorio en los procesos de implementación, dado que, claramente, las polí- ticas de ocupación se debieron al concurso de un variado núcleo de agencias, intereses, identidades y trayectorias de conocimiento social, que tendieron a actuar bajo condiciones de «racionalidad limitada», como lo analizó a propó- sito de otro tema el politólogo Graham Allison. 61 Carl Kelsey —autor de uno de los primeros estudios académicos sobre la 2FXSDFLyQ³ SODQWHy HQ ©QR H[LVWH HYLGHQFLD GH TXH :DVKLQJWRQ SDU - tiese o desarrollase luego de la decisión de ocupar ningún plan o política bien estudiada», idea que refrendaría Calder medio siglo más tarde. La sombra del actor racional baña ese aserto, curiosamente en mente de Calder, a quien no escapaba el hecho de que dos grandes agencias del Gobierno norteamericano pugnaron por el liderazgo de la política de Ocupación, tema que profundiza- ron luego McPherson, Millet y otros más. 62 1R VROR SXOVDEDQ SRU HVD GHÀQLFLyQ HO 'HSDUWDPHQWR GH 0DULQD \ HO GH Estado — per se , grandes organizaciones que obraban en función de saberes ad- TXLULGRV HQ H[SHULHQFLDV LPSHULDOLVWDV SUHYLDV FRQ DJHQGDV GH REMHWLYRV \ UXWL - nas de acción más amplios que los desplegados en suelo dominicano—, sino un DELJDUUDGR FDPSR GH IXHU]DV H[WHUQDV TXH PRGHOy ORV DOFDQFHV \ ODV IRUPDV GH apropiación de las políticas. La pregunta por el plan maestro emanado del actor racional pierde sentido en función de esto; incluso la propia implementación se convirtió —por las condiciones de resistencia social del pueblo dominicano a las SROtWLFDV GHO RFXSDQWH³ PiV HQ XQD ©FLHQFLD GH VDOLU GHO SDVRª FRPR FDOLÀFD Lindblom a las estrategias incrementalistas), que en un diseño viable de acción. 63 Pero pudo no tratarse solo de que la acción de campos de poder mode- lase las decisiones del Gobierno Militar por diseñar e implementar políticas

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