Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
238 La Ocupación Militar norteamericana, 1916-1924 prohibición de porte de armas, con lo que tomó inicio el proceso general de desarme del país. 5 También implantó la censura en la comunicación por cable. 6 Según Fuller y Cosmas, habría en esos momentos alrededor de 650 soldados norteamericanos en el país. 7 Tomada la capital, el proceso de ocupación alentó sus pasos en espera de la resolución del trance político. La renuncia de Jimenes colocó al Senado en la necesidad de nombrar un presidente interino. Un sordo debate siguió entre las autoridades dominicanas y el contralmirante Caperton y el ministro Russell en relación con la designación del presidente provisional y el plazo para la des- RFXSDFLyQ /RV QRUWHDPHULFDQRV LQVLVWtDQ HQ TXH HO ÀQ HVHQFLDO GHO GHVHPEDUFR era reponer el orden constitucional y asegurar la tranquilidad interior pero, como señala Metcalf, con la garantía de que el Congreso no elegiría a Desiderio Arias. 8 Paralelamente, la sociedad civil reaccionó creando en la mayoría de las ciudades Juntas Patrióticas, que elevaron su protesta por la ocupación ilegal del territorio. Los liderazgos nacionales desaconsejaron el llamado a la resistencia armada que comenzaba a movilizarse en ciudades como Puerto Plata, donde el gobernador Apolinar Rey se declaraba dispuesto a ella. Y en eso se estaba cuando por Monte Cristi y Puerto Plata comenzaron sorpresivamente a desembarcar más fuerzas norteamericanas. El 26 de mayo, cien marines a bordo del crucero 3DQWKHU desembarcaron por Monte Cristi sin enfrentar resistencia, como la que sí encontraron los que desde el 6DOHP y el 6DFUDPHQWR desembarcaron el primero de junio por farallones contiguos al fuer- te de San Felipe, en Puerto Plata, trabando combate con los hombres apostados allí por el gobernador Rey y apoderándose del puerto ese mismo día. Con la toma de ambos puertos, Caperton proclamó públicamente la necesidad de incrementar efectivos para ordenar la marcha sobre Santiago, donde se hallaba Arias con gran parte de sus seguidores, en el avance sobre un trayecto que podía preverse adverso por ser cuna del desiderismo. 9 A los tres días llegó el famoso acorazado 0HPSKLV con el Cuarto Regimiento abor- do al mando del coronel Pendleton, quien desembarca en Monte Cristi tras recalar en Santo Domingo. En tierra, Pendleton integra una columna de 33 RÀFLDOHV \ DOLVWDGRV FRQ ORV TXH SDUWH HO GtD GH MXQLR UXPER D 6DQWLDJR Simultáneamente, desde Puerto Plata marcha también rumbo a Santiago el llamado «batallón del ferrocarril», como se bautizó a las compañías que mo- vilizó por el tren de Navarrete el mayor Hiram I. Bearss, de memoria particu- larmente triste para los dominicanos. Fue en ese avance donde se produjo la primera resistencia armada de importancia a la Ocupación, el día 3 de julio en La Barranquita, cerca de 0DR GRQGH HO FDSLWiQ 0i[LPR &DEUDO HQIUHQWy D 3HQGOHWRQ FRQ WDQ VROR
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