Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV
Historia general del pueblo dominicano 237 inició en 1915, cuando los norteamericanos comenzaron a intervenir en fa- vor de Jimenes en las pugnas que hacían tambalear su gobierno en apego al OODPDGR 3ODQ :LOVRQ DPHQD]DQGR D VXV RSRQHQWHV FRQ ©HO GHVHPEDUFR GH tropas para imponer el orden y el respeto al Presidente electo por el pueblo». En la lógica de ese posicionamiento, con la bota puesta ya en el territorio y ante la negativa de Jimenes de aceptar la oferta que le hacía la fuerza ocupante de atacar a Arias directamente ese mismo día, el proceso de ocupación se profundizó de modo vertiginoso y, seguramente, premeditado. A la semana del desembarco por San Jerónimo, arribó a Santo Domingo GHVGH 3XHUWR 3UtQFLSH HO FRQWUDOPLUDQWH :LOOLDP % &DSHUWRQ D ODQ]DU XQ XOWL - mátum de rendición a Arias, no solo con nuevos contingentes de marines a bor- do de las cañoneras Hector y Culgoa , sino con la presencia de otras seis prestas a desembarcar tropas en los puertos de Monte Cristi, Puerto Plata y San Pedro de Macorís. El sábado 13, Caperton y el ministro norteamericano Russell se reunie- ron en la Legación haitiana con los generales Desiderio Arias, Cesáreo Jiménez y Mauricio Jiménez dándoles a conocer el ultimátum y la decisión de comenzar la ocupación de la ciudad en la madrugada del día 14. Arias no se rindió, sino que comenzó a evacuar la Fortaleza Ozama esa misma noche, partiendo con sus fuerzas por la ribera del río en dirección de Santiago de los Caballeros. Como estaba previsto, la ocupación comenzó a las seis de la mañana, in- tegrada por una tropa de alrededor de 200 marines que establecieron postas en HGLÀFDFLRQHV GH LPSRUWDQFLD FRPR OD )RUWDOH]D 2]DPD HO 3DODFLR 0XQLFLSDO el Baluarte de la Independencia, el Manicomio y el Matadero, desde donde partirían pelotones a requisar la ciudad en busca de civiles y militares arma- dos. Un tono general de cauteloso repudio primó en la población, que cerró sus negocios y se recluyó en sus viviendas, colocando ocasionales banderas en sus fachadas. En el Matadero, según relató el /LVWtQ 'LDULR , el público se amotinó en protesta por el izamiento de la bandera norteamericana y el des- tacamento militar accedió a retirarla y a reponer el lábaro nacional. Según el diario, vino luego lo siguiente: La Sra. Josefa Medina, que se dio cuenta de lo que acontecía, sacó su fonógrafo en el momento que izaban la bandera nacional, y el aparato entonó nuestro himno. Los americanos, ante ese rasgo, y al oír el himno, cuadráronse marcialmente e hicieron el debido saludo, llamando luego a individuos del pueblo para darles la mano. 4 Al día siguiente, Caperton dio aviso público de la ocupación de Santo Domingo, suplicó a la población cooperar con sus fuerzas y estableció la
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