Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

236 La Ocupación Militar norteamericana, 1916-1924 desarrolladas hace tiempo y la escasa incorporación del nuevo conocimiento disponible. Las obras de Calder, Knight, Mejía o las reconstrucciones del PDU[R GHSHQGHQWLVPR GH ORV DxRV VHWHQWD SULPDQ FRPR IXHQWH LQIRUPDWLYD en mucho de lo que es posible consultar física o digitalmente. 1 Posiblemente por basarse en obras cuyo marco de producción histórica fue la crítica del imperialismo, esa producción ha tendido a reiterar objetos y temáticas con- PHPRUDWLYDV HO PRYLPLHQWR QDFLRQDOLVWD OD JXHUUD DO ©JDYLOOHULVPRª OD H[ - pansión azucarera, entre otros. 2 Pero, como lo ilustran la obra de Calder y los estudios dispersos que luego le siguieron en los Estados Unidos, la Ocupación fue aquello y muchas otras cosas más. 3 Intentaremos plasmar en el marco de este breve capítulo una visión lo más sintética y holística posible del lapso, incorporando a la UHÁH[LyQ HO QXHYR FRQRFLPLHQWR VRFLDO KR\ GLVSRQLEOH \ OD PHMRU \ PD\RU cantidad de fuentes sobre los aspectos puestos en consideración. I TINERARIO CRUCIAL DE LA O CUPACIÓN M ILITAR NORTEAMERICANA DE 1916-1924 /D 2FXSDFLyQ La República Dominicana fue declarada en estado de Ocupación Militar bajo imperio de la Ley Marcial por fuerzas de los Estados Unidos de América el 29 de noviembre de 1916, mediante la Proclama emitida ese día por Harry S. Knapp, capitán al mando de la Cruise Force , de la Flota del Atlántico de la Marina de Guerra norteamericana. En la hora de la Proclama se cumplían poco más de seis meses de opera- ción militar y política de las fuerzas norteamericanas en el país. La militar ha- bía tomado inicio el 5 de mayo, cuando tropas a bordo de las cañoneras 3UDLULH y Castine ingresaron a la ciudad de Santo Domingo desde el fuerte de San Jerónimo, situándose en la Legación Americana, la Receptoría de Aduanas y ORV FRQVXODGRV H[WUDQMHURV VR SUHWH[WR GH SURWHJHUORV GH OD YLROHQFLD TXH GHV - encadenaría el eventual enfrentamiento entre las fuerzas de Desiderio Arias apertrechadas en la Fortaleza Ozama y las del presidente Juan Isidro Jimenes, acampadas en Cambelén, cerca de San Cristóbal. La operación política había iniciadomucho antes, desde los días del famo- so Laudo Arbitral de 1904, pero, en lo que toca a la coyuntura que trataremos,

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