Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

Historia general del pueblo dominicano 219 levantamientos en su contra, Dillingham se interpuso como mediador. «El Gobierno provisional está ganando terreno poco a poco», avisó a sus superio- res en mayo de 1904, «y con la presencia de nuestros barcos de guerra en los puertos del país, creo que ellos van a quedarse en posesión del Gobierno». 34 El %ROHWtQ 2ÀFLDO , órgano del gobierno provisional de Morales Languasco, reportó con lujo de detalles una entrevista «cordialísima» entre el presidente y el co- mandante del crucero norteamericano %DOWLPRUH GXUDQWH OD FXDO 0RUDOHV ©H[ - SXVR >«@ ORV PRWLYRV TXH OH KDEtDQ REOLJDGR D LQLFLDU OD SUHVHQWH UHYROXFLyQ rogándole que no supusiera ni por un momento que se trataba de una lucha VHPLVDOYDMH VLQR TXH HUD WRGR XQ SXHEOR TXH VH DO]DED >«@ SDUD UHLYLQGLFDU sus derechos». El comandante norteamericano observó «que había visto con agradable sorpresa el orden que reinaba en todos los puntos dominados por OD 5HYROXFLyQ DO H[WUHPR GH TXH FXDOTXLHUD DVHJXUDUtD TXH HUD DTXt GRQGH imperaba el régimen constitucional». 35 Un retrato de Morales Languasco que apareció en el 1HZ <RUN 7LPHV re- ÁHMDED OD LPDJHQ SRVLWLYD TXH GHO SUHVLGHQWH GRPLQLFDQR VH WHQtD HQ HVH SDtV Morales «es un hombre fuerte, mucho más fuerte y más honesto que todos sus antecesores efímeros», declaró el periódico, y añadió que tenía el pelo negro pero ondulado, no crespo. 36 No es de asombrarse, entonces, que en la lucha intestina que ocupó una gran parte del año 1904, Juan Isidro Jimenes acusara a Morales Languasco de ser un peón en manos de los Estados Unidos. 37 (Q HO FXUVR GH 'LOOLQJKDP LQIRUPDED D :DVKLQJWRQ GH VXV HVIXHU - zos por mantener a Morales Languasco en el poder, asegurándoles a sus su- periores que «este barco juega un papel en todo lo que se mueve aquí». 38 En la opinión del comodoro, el apoyo que los Estados Unidos le daba a Morales Languasco no resolvía los problemas subyacentes de la República. «La única PDQHUD GH HOLPLQDU ODV UHYROXFLRQHV DTXtª REVHUYy HO RÀFLDO QRUWHDPHULFDQR «es que nosotros tomemos control de las aduanas». 39 La política de los Estados Unidos a favor de Morales Languasco violaba el principio de neutralidad se- gún el Derecho Internacional, admitió Dillingham, pero «los principios del Derecho Internacional no pueden aplicarse, si queremos evitar la insoportable IDVWLGLD GH ODV UHYROXFLRQHV SHUSHWXDV >«@ $Fi VH SXHGH REVHUYDU HO 'HUHFKR Internacional solamente en la medida en que le convenga al Gobierno de los Estados Unidos». 40 /D FULVLV ÀQDQFLHUD \ SROtWLFD GHO SDtV \D QR HUD XQ DVXQWR GH SUHRFX - SDFLyQ ORFDO QL VLTXLHUD H[FOXVLYDPHQWH UHJLRQDO /RV DFRQWHFLPLHQWRV DKRUD DOFDQ]DEDQ GLPHQVLyQ PXQGLDO $ ÀQDOHV GH HO *RELHUQR QRUWHDPHUL - cano colocó a su agente, John T. Abbott, en la aduana de Puerto Plata con miras a tomar posesión de tres puertos más. Para los europeos, los Estados

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