Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

Historia general del pueblo dominicano 171 predominio que acaso se podría atribuir, por un lado, a la migración de las mujeres a la ciudad para emplearse y por otro, a la vinculación predominante de la fuerza de trabajo masculina con el laboreo agrícola. Pero un rasgo parti- cular es que en 10 de 14 inspectorías —Los Ranchos, Rafey, Tamboril, Licey, Quinigua, Hatillo, El Limonal, Sabana Iglesia, Jinamagao y Navarrete— la población infantil era superior a la adulta. Este patrón permite establecer una FRQH[LyQ GLUHFWD HQWUH OD WUD\HFWRULD GHPRJUiÀFD \ OD LQVWDODFLyQ GH HVFXHODV primarias. En efecto, en cuatro de esas diez inspectorías más pobladas, el Ayuntamiento había fundado centros educativos: en Tamboril y Licey ya en 1882, en Quinigua para 1891 y en Hatillo para 1895. 3HURD~QPiV WRPDGDV HQFRQMXQWR³H[FOX\HQGRD0DWDQ]DV \0DULOySH] de las que solo se tiene el total de sus habitantes— el 53% de la población de las inspectorías era infantil: los niños y niñas sumaban 10,126, mientras que ORV DGXOWRV HUDQ (VWD DOWD WDVD GH QDWDOLGDG ELHQ SXHGH H[SOLFDU GLYHUVDV formas de trabajo infantil, como el desempeño de niños de los campos como aguateros en la ciudad o en la cosecha de tabaco. El ámbito rural concentró por bastante tiempo a la mayoría de los ha- bitantes de la común. En algo poco más de una década, la población urbana apenas aumentó en cerca de 1,500 personas, pues en 1886 esta oscilaba entre siete y ocho mil habitantes. La cantidad de ocho mil habitantes también se estimaba en 1884 y 1890, aunque en 1885 se consideraba que los habitantes urbanos sumaban entre nueve y diez mil personas. En 1893, un censo munici- pal contabilizó 8,140 personas, 3,389 varones y 4,572 hembras. Este universo era mayoritariamente maduro: entre 1 y 14 años, se contaban 1,455 varones y 1,408 hembras, mientras que entre los 15 y los 60 años de edad, los varones sumaban 2,068 y 3,145 las hembras. Entre los 60 y los 100 años, apenas había YDURQHV \ KHPEUDV 8Q FHQVR GH QR GHWDOOD VH[R QL JUXSRV GH HGDG pero arroja un total de 9,398 personas residiendo en la ciudad, solo 1,248 ha- bitantes más que cinco años atrás. /RV H[WUDQMHURV 1R UHVXOWD DUULHVJDGR HVWDEOHFHU XQD FRQH[LyQ GLUHFWD HQWUH ORV FDPELRV GHPRJUiÀFRV DQWHULRUPHQWH FLWDGRV \ ODV PLJUDFLRQHV 3HUR QR REVWDQWH HYR - OXFLRQDU HQ IRUPD SURJUHVLYD HO SHVR GH OD SREODFLyQ H[WUDQMHUD HQ 6DQWLDJR QR IXH FRQVLGHUDEOH H[WHQGLHQGR ODV FRPSDUDFLRQHV GHPRJUiÀFDV KDVWD OD segunda década del siglo XX WHQHPRV TXH ORV H[WUDQMHURV QR UHSUHVHQWDURQ QL VLTXLHUD HO GHO WRWDO GH OD SREODFLyQ GH OD FLXGDG FRPR OR UHÁHMD HO Cuadro 4.

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