Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

Historia general del pueblo dominicano 127 del siglo XIX . Primero fueron las luchas de independencia inspiradas en las ideas de la Revolución Francesa. Los criollos, las generaciones que siguieron a los conquistadores, entendieron que con España su futuro económico era incierto. El monopolio de la Casa de Contratación de Sevilla era una estocada a sus intereses. Por estas razones, entre otras, abrazaron las ideas revolucio- narias de libertad y nacionalismo, para luchar en contra de sus otrora aliados. (VWRV SURFHVRV GH OXFKDV LQGHSHQGHQWLVWDV IXHURQ H[FOX\HQWHV /RV LQGLRV \ ORV negros solo participaron cuando sus antiguos amos lo requirieron. Las gue- UUDV GH LQGHSHQGHQFLD KLFLHURQ DÁRUDU WDPELpQ QXPHURVDV FRQWUDGLFFLRQHV entre los propios criollos. Ahí nacieron las luchas intercaudillistas, envueltas en falsos dilemas ideológicos tales como los liberales versus los conservado- UHV ORV QDFLRQDOLVWDV SXURV YHUVXV ORV DQH[LRQLVWDV FHQWUDOLVWDV YHUVXV IHGHUD - listas, entre otras falsas disputas. Los constantes enfrentamientos provocaron el fraccionamiento del poder y la incapacidad de hacer realidad el sueño de construir naciones libres e independientes. El caos político y las necesidades imperiales de ampliar sus mercados de bienes y capitales provocaron el surgimiento de numerosas dictaduras. En Europa el liberalismo fue desplazado por el positivismo de Augusto Comte. La religiosidad comtiana, con su propuesta de todo el poder a la ciencia y al desarrollo, se propagó como reguero de pólvora en el mundo, especialmente en América Latina. La consigna de libertad fue sustituida por el binomio de Orden y Progreso. Sustentadas en los principios positivistas del progreso eco- QyPLFR \ VRFLDO \ VREUH WRGR OD QHFHVLGDG GH SDFLÀFDU HO FRQWLQHQWH TXH HVWDED HQ HEXOOLFLyQ GHVGH 0p[LFR KDVWD &KLOH QDFLHURQ ODV GLFWDGXUDV SRVLWLYLVWDV en el continente. Los caudillos con más fuerza y capacidad de negociación LQWHUQD \ H[WHUQD SXGLHURQ LPSRQHUVH KDFLpQGRVH FRQ HO control político de sus respectivos países. Uno de los primeros dictadores latinoamericanos del siglo XIX fue Juan Manuel de Rosas, quien inició la tradición autoritaria en Argentina. A dife- rencia de otros dictadores latinoamericanos, que provenían de estratos socia- les muy bajos, Rosas fue un gran empresario. En sociedad con Luis Dorrego —hermano del coronel Manuel Dorrego— fundó un saladero, negocio prós- pero que se hizo popular en la época porque desarrolló un efectivo meca- nismo de mantenimiento de la carne, la carne salada, tanto para el consumo ORFDO FRPR SDUD OD H[SRUWDFLyQ &RQ HVWD HPSUHVD DFXPXOy XQD JUDQ IRUWXQD El general Rosas fue el arquetipo de los dictadores positivistas. Se mantuvo en el poder desde 1829 hasta mediados de los años cincuenta del siglo XIX . Procuró equilibrar las diferentes clases sociales mientras dominaba al pueblo con mano férrea.

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