Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

Historia general del pueblo dominicano 109 apoyo». Más adelante, agregaba: «La Constitución será mi esfera en el uso de la autoridad y mi horizonte: las leyes serán mis caminos y la justicia mi fuer- za. No quiero saber de colores políticos ni de partidos, sino de equidad [...]». 59 Es claro, como se ve, el confeso liberalismo de Meriño en esos párrafos de su discurso. No podía ser de otra manera, ya que tales eran los lineamientos que enmarcaban los principios que servían de base al Partido Azul que lo llevó al poder. Aunque sea de entrada, tenía que adherirse a ellos. Por otra parte, las mismas circunstancias obligaban a Meriño a hacer hin- capié en la puesta en marcha de un régimen de derecho. El pasado político había sido un claro desmentido a esos principios. Por eso, Meriño hubo de confesar lo siguiente: «Sé que no he sido puesto aquí para la conveniencia de unos sino para el bien de todos; para amparar y defender en el ejercicio del poder a los que merezcan patrocinio, y contener, reprimir o castigar a los que se desvíen o se fabriquen su propia pena». 60 Esas mismas ideas las había H[SUHVDGR 3HGUR )UDQFLVFR %RQy RWUR PLHPEUR GHVWDFDGR GHO 3DUWLGR $]XO FXDQGR DÀUPy ©3HUR KD\ TXH REVHUYDU TXH HO 3UHVLGHQWH GH OD 5HS~EOLFD QR debe ser jefe de un partido; podrán y hasta deberán los demás miembros de la administración superior pertenecer a ellos con gran ventaja si los partidos VLJQLÀFDQ SULQFLSLRV FRQRFLGRV SUiFWLFRV \ DÀUPDGRV SHUR HO 3UHVLGHQWH GH la República, su título lo indica, solo ha de ver el mérito personal y emplearlo en la felicidad común. Este es su método, y para él no debe haber colores ni opiniones; solo dominicanos que debe hacer felices [...]». 61 ,QLFLDOPHQWH ODV HMHFXWRULDV GH 0HULxR IXHURQ ÀHOHV D VXV SODQWHDPLHQWRV progresistas y liberales, profundizando muchas de las medidas que ya había impulsado Gregorio Luperón durante su gobierno provisional, como el de- FUHWR GH DPQLVWtD HQ IDYRU GH ODV SHUVRQDV TXH HVWDEDQ HQ HO H[LOLR SUHVRV R prófugos por motivos políticos. Ese hecho, como todos los de su naturaleza, hubo de provocar cierta distensión en la vida política dominicana caracteriza- da por el revanchismo político con su secuela de persecuciones y crímenes. 62 En el orden económico los avances fueron notorios, ya que Meriño siguió incentivando el desarrollo azucarero con las facilidades concedidas a los inmi- JUDQWHV FXEDQRV \ D ORV FDSLWDOHV H[WUDQMHURV (VDV PHGLGDV HQFDMDEDQ GHQWUR GH los lineamientos del Partido Azul, ya que sus partidarios creían que el progreso ©VROR HUD SRVLEOH VL ORV GRPLQLFDQRV ORJUDEDQ DWUDHU VXÀFLHQWHV LQPLJUDQWHV \ capitales para facilitar el desarrollo de la agricultura y la industria en el país», 63 política que impulsó el surgimiento de relaciones capitalistas de producción. Un sector de comerciantes criollos también se lanzó con los capitales que había acumulado a invertir en el renglón azucarero y en aquellos productos TXH GHPDQGDED HO FRPHUFLR H[WHULRU FRPR HO FDIp \ HO FDFDR (VD FDUDFWHUtVWLFD

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