Historia General del Pueblo Dominicana Tomo IV

Historia general del pueblo dominicano 107 oposición, y hasta una publicación inglesa de Puerto Plata recibió la inyección pecuniaria». 54 Por otra parte, el gobierno de Luperón se destacó por «la promoción de la educación, con la creación de la Escuela Normal de Santo Domingo y la designación de Eugenio María de Hostos como su director» quien se hallaba HQ HO SDtV HQ FRQGLFLyQ GH H[LOLDGR 2WUR SXQWR TXH SUHRFXSDED D /XSHUyQ fue «la organización militar. Guiado por la certeza de que el país contaba con los recursos para mantener una independencia plena respecto a las potencias internacionales, entendía que resultaba urgente fortalecer el aparato estatal, en primer lugar, a través de una fuerza militar capaz de enfrentar las inno- vaciones recientes en los armamentos. El país requería, en consecuencia, de una fuerza armada permanente, tanto para mantener a raya a los caudillos como para la defensa de la soberanía. Pero constató que la generalidad de los LQWHJUDQWHV GHO FXHUSR RSHUDED FRPR IRUDMLGRV GHGLFDGRV D OD H[WRUVLyQ GH OD población pobre». 55 En relación con Haití Luperón se negó a recibir dinero de esa nación que GHEtD KDFHUOR VHJ~Q VH HVWLSXODED HQ HO 7UDWDGR GH ÀUPDGR FRQ HO SDtV $O UHVSHFWR H[SUHVD +DXFK TXH ©GHEHPRV UHFRUGDU TXH +DLWt HQ YLUWXG GH aquel acuerdo, prometió resarcir a la República Dominicana de los derechos de aduanas, perdidos a causa del contrabando a través de la frontera, pero TXH /XSHUyQ FUHtD TXH HO H[SUHVLGHQWH *RQ]iOH] KDEtD REWHQLGR HVD SURYLVLyQ de los haitianos solo por acceder a concesiones descabelladas, con respecto al trazado de la frontera. Luperón nunca había reconocido la validez de esos términos del tratado; y en 1879 se negó a aceptar los pagos que, según él, solo compensaban a la República Dominicana por ceder parte de su territorio al vecino de Occidente». 56 Por otra parte, ante el hecho de que el presidente de Haití, Lysius Salomon, quiso poner impuestos a los productos dominicanos que ingresa- ban a Haití, lo cual no contemplaba el Tratado de 1874, Luperón suspendió el comercio entre ambas países, lo que ocasionó que se produjera una seria crisis comercial en aquel país pues «privado el público haitiano de ganados para alimentarse y de las copiosas ventas de mercancías que hacía con los dominicanos, se levantó un clamor contra el Gobierno haitiano y las Cámaras forzaron al presidente Salomon a entrar en una vía más amistosa y razonable con el Gobierno dominicano. La crisis se resolvió obligándose los haitianos a respetar el Tratado y a pagar al Gobierno dominicano en varias cuotas la deuda de $824,378 contraída por Haití en virtud del mismo Tratado. Haití necesitaba los ganados que los dominicanos le vendían a través de la frontera, además de otras muchas mercancías como maderas, resinas, cera y mieles que

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